y nobleza divinas, a fin de que tenga el mismo cortejo que tiene en el Cielo esta mi Voluntad.
Es la misma que obró en la Redención, que quiso servirse de una Virgen, ¿cuáles portentos y
prodigios de gracias no obró en Ella? Ella es grande, contiene todos los bienes y al obrar obra
como magnánima, y si se trata de hacer obras, de hacer bien a toda la humanidad, pone en
juego todos sus bienes. Ahora quiere servirse de otra virgen para concentrar su Voluntad y dar
principio en hacer conocer que su Voluntad se haga en la tierra como en el Cielo, y si en la
Redención quiso venir a salvar al hombre perdido, a satisfacer por sus culpas, lo cual era
impotente de hacerlo él mismo, a darle un refugio y tantos otros bienes que la Redención
contiene, ahora mi Voluntad queriendo desahogar más en amor que en la misma Redención,
con el hacer que se haga en la tierra como en el Cielo, viene a dar al hombre su estado de
origen, su nobleza, la finalidad con la cual fue creado, viene a abrir la corriente entre su Voluntad
y la humana, de manera que absorbida por esta Voluntad Divina, dominada le dará vida en ella
y Ella reinará en la tierra como en el Cielo".
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15-16
Abril 20, 1923
Dios quiere hacer las obras más grandes en almas desconocidas.
(1) Estaba pensando en lo que está dicho antes, y mi pobre mente nadaba en el mar de la
Divina Voluntad, me sentía como ahogada en Ella; en muchas cosas me faltan las palabras, en
otras, como son tantas, no sé tener orden y me parece que las pongo como desconectadas
sobre papel, pero Jesús parece que me tolera, basta con que las escriba, y si no lo hago me
reprende diciéndome:
(2) "Cuidado, que no son cosas que deben servir a ti sola, sino que deben servir también a
los demás".
(3) Ahora pensaba entre mí: “Si Jesús ama tanto que este modo de vivir en el Divino Querer
sea conocido, y que debe ser una nueva época que tanto bien debe traer, de sobrepasar los
mismos bienes de la Redención, podía hablarle al Papa, que como cabeza de la Iglesia, teniendo
autoridad sobre Ella podría influir rápidamente sobre los miembros de toda la Iglesia para hacer
conocer esta celestial doctrina y llevar este gran bien a las generaciones humanas, o bien a
cualquier otra persona con autoridad, a ésta le sería más fácil, pero a mí, pobre ignorante,
desconocida, ¿cómo podré hacer conocer este gran bien?” Y Jesús, suspirando y
estrechándome más fuerte a Él me ha dicho:
(4) "Hija queridísima a mi Supremo Querer, es mi costumbre hacer mis obras más grandes en
almas vírgenes y desconocidas, y no sólo vírgenes de naturaleza, sino vírgenes de afectos, de
corazón, de pensamientos, porque la verdadera virginidad es la sombra divina, y Yo sólo a mi
sombra puedo fecundar mis obras más grandes; también en los tiempos en que vine a redimir
estaban los pontífices, las autoridades, pero no fui a ellos porque mi sombra no estaba en ellos,
por eso elegí una Virgen desconocida a todos, pero bien conocida por Mí, y si la verdadera
virginidad es mi sombra, el elegirla desconocida era el celo divino, que queriéndola toda para Mí
la hacía desconocida a todos los demás, pero con todo y que esta Virgen Celestial era
desconocida, Yo me hice conocer haciéndome camino para hacer conocer a todos la Redención.
Cuanto más grande es la obra que quiero hacer, tanto más voy cubriendo al alma con la
superficie de las cosas más ordinarias; ahora, las personas que tú dices, siendo personas
conocidas, el celo divino no podría mantener su centinela y la sombra divina, ¡oh, cómo es difícil
encontrarla! y además Yo elijo a quien me place; está establecido que dos Vírgenes deben venir
en ayuda de la humanidad: Una para hacer salvar al hombre, la otra para hacer reinar a mi