cumplir mis más altos designios en el alma, y si no fuera por mi Voluntad, la misma cruz, por
cuanto poder y grandeza contiene, puede hacer que las almas permanezcan a medio camino.
¡Oh! cuántos sufren, pero como les falta el alimento continuo de mi Voluntad, no llegan a la meta,
a la destrucción del querer humano, y el Querer Divino no puede dar el último toque, la última
pincelada de la santidad Divina. Mira, tú dices que han desaparecido clavos y cruz, falso hija
mía, falso, antes tu cruz era pequeña, incompleta, ahora mi Voluntad elevándote en Ella, hace
que tu cruz sea grande, y cada acto que haces en mi Querer es un clavo que recibe tu querer,
y viviendo en mi Voluntad, la tuya se extiende tanto, que te difundes en cada criatura, y me da
por cada una la vida que les he dado para devolverme el honor, la gloria, la finalidad para las
que las he creado. Mira, tu cruz se extiende no sólo por ti, sino por cada una de las criaturas,
así que por todas partes veo tu cruz; primero la veía sólo en ti, ahora la veo por dondequiera.
Este fundirte en mi Voluntad sin ningún interés personal, sino sólo para darme lo que todos
deberían darme, y para dar a todos todo el bien que mi Querer contiene, es sólo de la Vida
Divina, no de la humana; así que sólo mi Voluntad es la que forma esta Santidad divina en el
alma. Entonces tus cruces anteriores eran santidad humana, y lo humano por cuan santo sea,
no sabe hacer cosas grandes sino pequeñas, mucho menos elevar al alma a la santidad y a la
fusión del obrar de su Creador, queda siempre en la restricción de criatura, pero mi Voluntad
derribando todas las barreras humanas, la arroja en la inmensidad divina, y todo se hace
inmenso en ella: Cruz, clavos, santidad, amor, reparación, todo; mi mira sobre ti no era la
santidad humana, si bien era necesario que primero hiciera las cosas pequeñas en ti, y por eso
me deleitaba tanto.
(3) Ahora, habiéndote hecho pasar más adelante y debiéndote hacer vivir en mi Querer,
viendo tu pequeñez, tu átomo, abrazar la inmensidad para darme por todos y por cada uno amor
y gloria para volverme a dar todos los derechos de toda la Creación, esto me deleita tanto, que
todas las otras cosas no me dan más gusto. Entonces tu cruz, tus clavos, serán mi Voluntad, la
que teniendo crucificada a la tuya completará en ti la verdadera crucifixión, no a intervalos sino
perpetua, toda semejante a la mía, que fui concebido crucificado y morí crucificado, alimentada
mi cruz de la sola Voluntad eterna, y por eso, por todos y por cada uno Yo fui crucificado. Mi
cruz selló a todos con su emblema”.
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14-34
Junio 9, 1922
Jesús quiere reposarse en el alma.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, mi siempre amable Jesús venía muy
frecuentemente, y ahora apoyaba su cabeza sobre la mía y decía:
(2) “Hija mía, tengo necesidad de reposo; la inteligencia increada quiere reposarse en la
inteligencia creada, pero para encontrar el verdadero reposo debería encontrar en tu inteligencia
toda la gloria, el contento que todas las otras inteligencias deberían darme, por eso mi Voluntad
quiere ensanchar tu capacidad para poder encontrar este reposo. No, no estoy contento si mi
Voluntad no pone en ti todo lo que los otros me deberían dar”.
(3) Entonces parecía que infundía su aliento a mi inteligencia, y ella quedaba encadenada
como por tantos hilos de luz por cuantas mentes creadas salían de las manos de nuestro
Creador, y cada hilo de luz decía: “Gloria, reconocimiento, honor, etc., a mi Dios tres veces
Santo”.