(4) Más tarde me he encontrado fuera de mí misma, en un punto altísimo y he encontrado a
mi Mamá Celestial, a nuestro Arzobispo difunto, a mis padres y a mi dulce Jesús en los brazos
del obispo, el cual, en cuanto me ha visto me lo ha puesto en mis brazos diciéndome: “Tómalo
hija mía y gózalo”. Y Jesús hacía fiesta en mis brazos y ha dicho:
(5) “Hija amadísima de mi Querer, quiero renovar el vínculo del gran don de hacerte vivir en
mi Querer, y por esto he querido presentes como testigos a mi amada Mamá, al Obispo que
tomó parte en tu dirección cuando estuvo en la tierra, y a tus papás, a fin de que tú quedes
mayormente confirmada en mi Voluntad y recibas toda la corriente y los bienes que mi Voluntad
contiene, y ellos sean los primeros en recibir la gloria del obrar del vivir en mi Querer. Tú no
eres otra cosa que un átomo en mi Querer, pero en este átomo Yo pongo todo el peso de mi
Voluntad, a fin de que conforme te muevas, el mar inmenso de mi Querer reciba su movimiento,
las aguas se encrespen y como agitadas exhalen su frescura, sus perfumes, y desborden en
bien del Cielo y de la tierra. El átomo es pequeño, ligerísimo, y no es capaz de agitar todo el
mar inmenso de mi Voluntad, pero puesto dentro de él todo el peso de Ella, será capaz de todo,
y me darás campo para dar de Mí otros actos divinos, serás como la piedrecilla arrojada en la
fuente, que conforme cae, las aguas se encrespan, se agitan y exhalan su frescura y su perfume;
pero la piedrecilla no contiene el peso de mi Voluntad y por eso no puede hacer que la fuente
se desborde, pero tu átomo con el peso de mi Querer, no sólo puede arrastrar mi mar, sino
inundar Cielo y tierra.
(6) Como dentro de un solo respiro vendrás a absorber toda mi Voluntad con todos los bienes
que Ella contiene, y de otro respiro la pondrás fuera, y mientras esto haces, cuantas veces la
aspires y cuantas veces la emitas, tantas veces multiplicarás mi Vida, mis bienes. En el Cielo
los bienaventurados gozan de toda la beatitud que contiene mi Querer, viven en Él como en su
propio centro, pero no lo multiplican, pues en ellos están ya fijos sus méritos; pero tú eres más
feliz que ellos pudiendo multiplicar mi Vida, mi Querer, mis bienes; en ellos mi Querer es
felicitante, en ti es obrante y pido tus actos para multiplicarme. Cuando tú obras estoy mirando
con ansias si obras en mi Querer para recibir el contento de verme multiplicado en tu acto.
¡Cuánto deberías estar atenta, y no dejar pasar nada!”
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14-31
Mayo 27, 1922
El acto preventivo y el acto actual.
(1) Estaba pensando entre mí: “Si es tan grande un acto hecho en su Querer, ¿cuántos, ay
de mí, no dejo escapar?” Y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, existe el acto preventivo y el acto actual. El preventivo es aquel cuando el alma,
desde el primer surgir del día fija su voluntad en la mía, y se decide y se confirma de querer vivir
y obrar sólo en mi Querer, previene todos sus actos y los hace correr todos en mi Querer. Con
la voluntad preventiva mi Sol surge, mi Vida queda duplicada en todos tus actos como dentro de
un solo acto, y esto suple al acto actual. Sin embargo, el acto preventivo puede ser opacado,
oscurecido por los modos humanos, por la voluntad propia, por la propia estima, por el descuido
y otras cosas, que son como nubes delante al sol, que vuelven menos vívida su luz sobre la faz
de la tierra. En cambio el acto actual no está sujeto a nubes, sino que tiene virtud de despejar
las nubes, si es que las hay, y hace surgir tantos otros soles en los cuales queda duplicada mi
Vida, con tal intensidad de luz y calor, de formar otros tantos nuevos soles, el uno más bello que
el otro. Sin embargo los dos actos son necesarios, el preventivo da la mano, dispone y forma el
plano al actual, y el actual conserva y ensancha el plano del preventivo”.
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