cumplimiento del bien que harán. En suma, mi Voluntad soy Yo, y los actos hechos en mi Querer
girarán siempre en la rueda interminable de la eternidad para constituirse vida, luz y calor de
todos”.
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Las almas que viven en la Divina Voluntad toman
parte de la actividad eterna de la Divina Voluntad.
13-58
Febrero 4, 1922
(1) Continuando mi habitual estado, mi dulce Jesús al venir me ha dicho:
(2) “Hija mía, las almas que viven en mi Voluntad son las pequeñas ruedas que giran en la
gran rueda de la eternidad. Mi Voluntad es el movimiento y la vida de la rueda de la eternidad
interminable; conforme ellas entren en mi Querer para orar, para amar, para obrar, etc., la rueda
de la eternidad las hace girar en su circunferencia interminable, y ellas, como en esa rueda
encuentran todo lo que se ha hecho y lo que se debe hacer, todo lo que debería hacerse y no
se hace, a medida que giran derraman luz y oleadas divinas en lo que se ha hecho y se debe
hacer, dando a nombre de todos el honor divino a su Creador, y rehacen lo que no ha sido hecho
por las criaturas. ¡Oh! Cómo es bello ver entrar a un alma en mi Querer, en cuanto entra, la
gran rueda de la eternidad le da la cuerda para hacerla girar en su gran mole, y la pequeña
rueda hace giros eternos; la cuerda de la gran rueda la pone en comunicación con todas las
cuerdas divinas, y mientras gira hace lo que hace su mismo Creador, por eso estas almas son
como las primeras creadas por Mí, y como las últimas, porque al girar se encuentran al principio,
en medio y al final; así que serán la corona de toda la familia humana, la gloria, el honor y el
suplemento de todo, y el regreso a Dios de todo el orden de las cosas creadas por Él. Por eso
tus giros sean continuos en mi Querer, Yo te daré la cuerda y tú te prestarás a recibirla, ¿no es
verdad?”
(3) Después ha agregado: “No has dicho todos los giros que hace la ruedecilla de tu voluntad
en la gran rueda de la eternidad”.
(4) Y yo: “¿Cómo podía decirlos si no lo sé?”
(5) Y Él: “En cuanto el alma entra en mi Voluntad, aun con una simple adhesión, con un
abandono, Yo le doy la cuerda para hacerla girar, ¿y sabes cuántas veces gira? Gira por cuantas
inteligencias piensan, por cuantas miradas dirigen las criaturas, por cuantas palabras dicen, por
cuantas obras y por cuantos pasos se hacen, giran a cada acto divino, a cada movimiento, a
cada gracia que del Cielo desciende, en suma, en todo lo que se hace en el Cielo y en la tierra
ellas forman el giro; los giros de estas ruedecillas son veloces, rápidos, así que son incalculables
a ellas mismas, pero Yo los numero todos, primero para tomarme la gloria, el amor eterno que
me dan, y después para fundir todo el bien eterno, para darles la capacidad de hacerlas
sobrepasar todo, para poder abrazar a todos y hacerse corona de todo”.
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Deo Gratias.