en la Jerusalén celestial sin ellas? Y si esto es lo que me interesa más que todo a Mí, también
debe interesarte más que todo a ti, si me amas, y Yo, de ahora en adelante daré a todos tus
actos hechos en mi Querer virtud de circulación de vida a todo el cuerpo místico de la Iglesia,
como circulación de sangre al cuerpo humano, tus actos extendidos en la inmensidad de mi
Querer se extenderán sobre todos, y como piel cubrirán estos miembros, dándoles el debido
crecimiento, por eso sé atenta y fiel”.
(3) Después estaba rezando toda abandonada en el Querer de Jesús, y casi sin pensarlo he
dicho: “Amor mío, todo en tu Querer: mis pequeñas penas, mis oraciones, mi latido, mi respiro,
todo lo que soy y puedo unido a todo lo que eres Tú para dar el debido crecimiento a los
miembros del cuerpo místico”. Jesús al oírme, de nuevo se ha hecho ver y sonriendo de
satisfacción ha agregado:
(4) “Cómo es bello ver en tu corazón mis verdades como fuentes de vida, que inmediatamente
tienen su desarrollo y el efecto para el cual se han comunicado. Por eso, corresponde, y Yo
tendré el honor de que en cuanto vea desarrollada una verdad, una nueva fuente de verdad haré
surgir”.
+ + + +
13-51
Enero 14, 1922
La Santísima Trinidad da vida a todo.
(1) Me he encontrado fuera de mí misma, y veía el Cielo abierto y una luz inaccesible a toda
criatura; de dentro de esta luz descendían rayos que investían a todas las criaturas, celestiales,
terrestres y purgantes. Algunos rayos eran tan deslumbrantes, que si bien quedaba uno
revestido, arrebatado, felicitado, pero no se sabía decir nada de lo que contenían; otros rayos
eran menos deslumbrantes y se podía decir algo de la belleza, la felicidad, las verdades que
contenían, pero era tanta la fuerza de la luz, que yo misma no sabía si mi pequeña mente fuera
aún capaz de volver a mí misma. Si mi Jesús no me hubiese sacudido con sus palabras, ninguna
fuerza humana habría podido retirarme de aquella luz para llamarme nuevamente a la vida, pero
ay de mí, no soy digna aún de mi amada y celestial patria, mi indignidad me obliga a vagar en
el exilio, pero, ¡oh! cuán duro me es. Entonces Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, volvamos juntos a tu cama. Lo que tú ves es la Trinidad Santísima, la cual tiene
como en un puño a todas las criaturas, y como de su simple aliento da vida, conserva, purifica
y felicita, no hay criatura que de Ella no dependa. Su Luz es inaccesible a mente creada; si
alguno quisiera entrar le sucedería como a una persona que quisiese entrar en un gran fuego,
no teniendo calor y fuerza suficientes para este fuego, quedaría consumida por él, por eso
quedando consumida, jamás podría decir ni cuánto, ni qué calor contenía ese fuego. Los rayos
son las virtudes divinas, algunas de estas virtudes son menos adaptables a la mente creada,
por eso se hace feliz, las ve, pero no sabe hablar de ellas; de las otras virtudes divinas más
adaptables a la mente humana sí se puede hablar, pero balbuceante, porque nadie puede hablar
de ellas en manera digna y justa. Las virtudes más adaptables a la mente humana son: El
amor, la misericordia, la bondad, la belleza, la justicia, la ciencia. Por eso, junto Conmigo demos
nuestros homenajes a nombre de todos para agradecerla, alabarla, bendecirla por tanta bondad
hacia todas las criaturas”.
Después de haber rezado junto con Jesús he vuelto en mí misma.
+ + +
818 sig