y las riquezas con las cuales quiero enriquecerlo. Los actos hechos en mi Querer, llevando en
sí la potencia creadora, serán la nueva salvación del hombre, y descendiendo del Cielo llevarán
todos los bienes a la tierra, llevarán la nueva era y el triunfo sobre la iniquidad humana. Por eso
multiplica tus actos en mi Voluntad, para formar las armas, los dones, las gracias, para poder
descender en medio de las criaturas y hacerles guerra de amor”.
(3) Después, con un acento más afligido ha agregado: “Hija mía, sucederá de Mí como a un
pobre padre, cuyos hijos malvados no sólo lo ofenden, sino que quisieran matarlo, y si no lo
hacen es porque no pueden. Ahora, estos hijos queriendo matar a su propio padre, no es de
asombrarse si se matan entre ellos, si uno está contra otro, si empobrecen, lleguen a tanto que
están todos en acto de perecer, y lo que es peor, ni siquiera se recuerden que tienen un padre.
Ahora, ¿este padre qué hace? Exiliado por sus propios hijos, mientras éstos se pelean, se
hieren, están por perecer por el hambre, el padre está sudando para adquirir nuevas riquezas,
dones y remedios para sus hijos, y cuando los ve casi perdidos va en medio de ellos para
hacerlos más ricos, les da los remedios para curar sus heridas y lleva a todos la paz y la felicidad.
Ahora, estos hijos vencidos por tanto amor, se vincularán a su padre con paz duradera y lo
amarán. Así sucederá de Mí, por eso te quiero en mi Voluntad como fiel hija de mi Querer, y
junto Conmigo en el trabajo de la adquisición de las nuevas riquezas para dar a las criaturas.
Seme fiel y no te ocupes de otra cosa”.
Nihil obstat
Canonico Hanibale
M. Di Francia
Eccl.
Deo Gratias.
Imprimatur
Arzobispo Giuseppe M. Leo
Octubre de 1926
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