estoy preparando una era de amor, la era de mi tercer Fiat. Tú harás tu camino para echarme,
y Yo te confundiré de amor, te seguiré por detrás, me haré encontrar por delante para confundirte
en amor, y en donde tú me has arrojado Yo erigiré mi trono, y ahí reinaré más que antes, pero
en modo más sorprendente, tanto, que tú mismo caerás a los pies de mi trono, como atado por
la fuerza de mi amor”.
(3) Después ha agregado: “¡Ah! hija mía, la criatura se hace cada vez más perversa en el
mal, cuántos artefactos de ruina están preparando, llegarán a tanto que agotarán al mal mismo,
pero mientras ellas se ocupan en hacer su camino, Yo me ocuparé en que mi Fiat Voluntas Tua
tenga su cumplimiento, que mi Voluntad reine sobre la tierra, pero en modo todo nuevo; me
ocuparé en preparar la era del tercer Fiat, en la cual mi amor se desahogará en modo maravilloso
e inaudito. ¡Ah! sí, quiero confundir al hombre todo en amor, por eso sé atenta, te quiero
Conmigo a preparar esta era de amor, celestial y divina, nos ayudaremos mutuamente y
obraremos juntos”.
(4) Luego se ha acercado a mi boca, e infundiéndome su aliento omnipotente en mi boca,
me sentía infundir una nueva vida y ha desaparecido.
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12-152
Febrero 16, 1921
Para entrar en el Divino Querer, la criatura no debe
hacer otra cosa que quitar la piedrecilla de su voluntad.
(1) Mientras pensaba en el Santo Querer Divino, mi dulce Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, para entrar en mi Querer no hay caminos, ni puertas, ni llaves, porque mi Querer
se encuentra por todas partes, corre bajo los pies, a derecha, a izquierda y sobre la cabeza, por
todas partes; para entrar, la criatura no debe hacer otra cosa que quitar la piedrecilla de su
voluntad, pues si bien está en mi Querer, no toma parte ni goza de sus efectos, volviéndose
como extraña en mi Querer, porque la piedrecilla de su voluntad impide a mi Querer correr en
ella, igual que las aguas son impedidas por las piedras de las playas para correr por doquier.
Pero si el alma quita la piedra de su voluntad, en ese mismísimo instante ella corre en Mí y Yo
en ella, y encuentra todos mis bienes a su disposición, fuerza, luz, ayuda, lo que quiera. He
aquí por qué no hay caminos, ni puertas, ni llaves, basta que quiera y todo está hecho, mi Querer
toma el empeño de todo y de darle lo que le falta, y la hace extenderse en los confines
interminables de mi Voluntad. Todo lo contrario para las otras virtudes, cuántos esfuerzos se
necesitan, cuántos combates, cuántos caminos largos, y mientras parece que la virtud le sonríe,
una pasión un poco violenta, una tentación, un encuentro inesperado, la arrojan hacia atrás y la
ponen de nuevo a empezar el camino”.
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