(1) Yo me sentía aniquilada al pensar en este bendito Fiat, pero mi amable Jesús ha querido
aumentar mi confusión, me parece que quiere jugar conmigo proponiéndome cosas
sorprendentes y casi increíbles, tomándose placer al verme confundida y más anulada, pero lo
que es peor, es que me veo obligada por la obediencia a ponerlas por escrito para mi mayor
tormento. Entonces, mientras rezaba, mi dulce Jesús apoyaba su cabeza en la mía, y con su
mano se sostenía la frente, y una luz que venía de su frente me ha dicho:
(2) “Hija mía, el primer Fiat fue dicho en la Creación, sin intervención de ninguna criatura. El
segundo Fiat fue dicho en la Redención y quise la intervención de la criatura, y escogí a mi
Mamá como cumplimiento del segundo Fiat. Ahora, a cumplimiento quiero decir el tercer Fiat,
y lo quiero decir por medio tuyo, te he escogido a ti para cumplimiento del tercer Fiat. Este tercer
Fiat completará la gloria, el honor del Fiat de la Creación, y será confirmación, desarrollo de los
frutos del Fiat de la Redención. Estos tres Fiat representarán la Sacrosanta Trinidad sobre la
tierra, y tendré el Fiat Voluntas Tua como en el Cielo así en la tierra. Estos tres Fiat serán
inseparables, el uno será vida del otro, serán uno y trino, pero distintos entre ellos. Mi amor lo
quiere, mi gloria lo exige, porque habiendo sacado del seno de mi potencia creadora los primeros
dos Fiat, quiere hacer salir el tercer Fiat, no pudiéndolo contener más mi amor, y esto para
completar la obra que salió de Mí, de otra manera quedaría incompleta la obra de la Creación y
de la Redención”.
(3) Yo al oír esto he quedado no sólo confundida, sino como aturdida y decía entre mí: “¿Será
posible todo esto? Hay tantos, y si esto es verdad, que me ha escogido a mí, me parece que
sea una de las acostumbradas locuras de Jesús. Además, ¿qué cosa podría hacer, decir, dentro
de una cama, medio lisiada e inepta cual soy? ¿Podría yo hacer frente a la multiplicidad e
infinitud del Fiat de la Creación y de la Redención? Siendo mi Fiat semejante a los otros dos
Fiat debo correr junto con ellos, multiplicarme con ellos, hacer el bien que hacen ellos,
entrelazarme con ellos. ¡Jesús, piensa lo que haces! Yo no sirvo para tanto”. ¿Pero quién
puede decir todos los desatinos que decía? Entonces mi dulce Jesús ha regresado y me ha
dicho:
(4) “Hija mía, cálmate, Yo escojo a quien me place; has de saber que todas mis obras las
inicio entre Yo y una sola criatura, después son difundidas. En efecto, ¿quién fue el primer
espectador del Fiat de la Creación? Adán, y luego Eva; no fueron ciertamente una multitud de
gentes, pero después de años y años han sido espectadores turbas y multitudes de pueblos.
(5) En el segundo Fiat fue espectadora solamente mi Mamá, ni siquiera San José supo algo,
mi Mamá se encontraba en mayores condiciones que las tuyas, era tanta la grandeza de la
fuerza creadora de mi obra que sentía en Sí, que confundida, no sentía la fuerza de decir una
sola palabra a ninguno, y si después San José lo supo, fui Yo quien se lo manifesté. Y así en
su seno virginal, como semilla germinó este Fiat, se formó la espiga para multiplicarlo, y luego
salí a la luz del día, ¿pero quienes fueron los espectadores? ¡Poquísimos! Y en la estancia de
Nazaret los únicos espectadores eran mi amada Mamá y San José; cuando mi Humanidad
creció, salí y me hice conocer, pero no a todos, luego se difundió más y se difundirá aún.
(6) Así será del tercer Fiat, germinará en ti, se formará la espiga, sólo el sacerdote tendrá
conocimiento, luego pocas almas, y después se difundirá, se difundirá y hará el mismo camino
que la Creación y la Redención. Por cuanto más te sientes aniquilada, tanto más crece en ti y
se fecunda la espiga del tercer Fiat, por eso sé atenta y fiel”.
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