gracia le queda adelante y ella debe a fuerza de brazo surcar el mar, si es que lo logra, porque
el pensamiento de sí misma le creará tantos obstáculos que le infundirá temor de arrojarse en
mi mar y estará en peligro de quedarse en la orilla”.
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12-136
Septiembre 2, 1920
Martirio de amor y de dolor de Jesús por
la falta de la compañía de la criatura.
(1) Vivo casi en continuas privaciones, a lo más mi dulce Jesús se hace ver y como relámpago
me huye. ¡Ah, sólo Jesús conoce el martirio de mi pobre corazón! Ahora, estaba pensando en
el amor con el que tanto ha sufrido por nosotros, y mi siempre amable Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, mi primer martirio fue el amor, y el amor me parió mi segundo martirio, el dolor.
Cada pena era precedida por mares inmensos de amor, pero cuando mi amor se vio solo,
abandonado por la mayor parte de las criaturas, Yo deliraba, enloquecía, y no encontrando a
quién darse, se concentraba en Mí, ahogándome y dándome tales penas, que todas las demás
penas me parecían refrigerios en comparación de éstas. ¡Ah! si tuviera compañía en el amor
me sentiría feliz, porque todas las cosas con la compañía adquieren la felicidad, se difunden, se
multiplican; el amor junto a otro amor es feliz, aunque fuera un pequeño amor, porque encuentra
a quién darse, a quién hacerse conocer, a quién poder dar vida con su mismo amor, pero junto
a quien no lo ama, a quien lo desprecia, a quien no se ocupa de él, es muy infeliz porque no
encuentra el camino para comunicarse y para darle vida. La belleza junto a la fealdad se siente
deshonrada y parece que se rechazan mutuamente, porque la belleza odia a la fealdad, y la
fealdad se siente más fea junto a la belleza, pero la belleza junto a otra belleza es feliz, y
recíprocamente se comunican su belleza, y así de todas las demás cosas. ¿Para qué le sirve
al maestro ser docto, haber estudiado tanto si no encuentra un alumno a quién enseñar? ¡Oh!
cómo es infeliz al no encontrar a quién enseñar tanta doctrina; ¿para qué le sirve al médico
haber comprendido el arte de la medicina, si ningún enfermo lo llama para hacer conocer su
valor? ¿Para qué le sirve al rico ser rico si nadie le está junto, y estando solo, a pesar de sus
riquezas, no encontrando el camino para hacerlas conocer y comunicarlas, tal vez se muera de
hambre? Únicamente la compañía es lo que hace feliz a todos, lo que hace desarrollar el bien
y lo hace crecer; el aislamiento hace infeliz y esteriliza todo. ¡Ah hija mía, cómo mi amor sufre
este aislamiento! Y los pocos que me hacen compañía forman mi refrigerio y mi felicidad!”
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12-137
Septiembre 21, 1920
Los actos hechos en la Divina Voluntad quedan confirmados en Ella.
(1) Estaba haciendo mis actos en el Querer Santísimo de mi Jesús, y Él moviéndose en mi
interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, a medida que el alma hace sus actos en mi Voluntad, así queda su acto
confirmado en mi Voluntad; es decir, si reza en mi Voluntad, quedando confirmada en mi
Voluntad recibe la vida de la oración, de manera que no tendrá más necesidad de esforzarse
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