te sustituyes a todo lo que las criaturas están obligadas, pero con sumo dolor mío y daño para
ellas, ni siquiera lo piensan”.
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12-102
Mayo 10, 1919
Por cuanto dura la Divina Voluntad en
el alma, tanto dura la Vida Divina en ella.
(1) Estaba muy afligida y casi preocupada acerca de mi pobre estado, y Jesús, queriéndome
distraer del pensar en mí misma me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¿qué haces? El pensamiento de ti misma te hace salir de mi Voluntad; ¿y no
sabes tú que por cuanto dura mi Voluntad en ti, tanto dura la Vida Divina, y en cuanto cesa mi
Querer así cesa la Vida Divina y retomas tu vida humana? ¡Bello cambio que haces! Así sucede
a la obediencia, hasta en tanto que dura la obediencia dura la vida de quien ha mandado en
quien obedece; en cuanto cesa la obediencia así se retoma la vida propia”.
(3) Después, como suspirando ha agregado: “¡Ah!, tú no sabes la destrucción que hará el
mundo, y todo lo que ha sucedido hasta ahora se puede llamar juego en comparación de los
castigos que vendrán; no te los hago ver todos para no oprimirte demasiado, y Yo viendo la
obstinación del hombre me estoy como oculto en ti; tú ruega junto Conmigo y no quieras pensar
en ti misma”.
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12-103
Mayo 16, 1919
Efectos de los actos hechos en la Divina
Voluntad. El sol es imagen de estos actos.
(1) Estaba pensando cómo puede ser que un solo acto hecho en el Querer Divino se
multiplique en tantos para hacer bien a todos. Mientras estaba en esto, mi dulce Jesús se ha
movido en mi interior, y con una luz que me enviaba a la mente me ha dicho:
(2) “Hija mía, una imagen de esto la encontrarás en el sol, uno es el sol, uno el calor, una la
luz, sin embargo este sol se multiplica en todos, dando a cada uno su luz y su calor según las
diversas circunstancias: Para el hombre es luz de cada ojo, de cada acción, de cada paso, y si
la criatura cambia la acción o el camino, la luz la sigue, pero uno es el sol. El sol se multiplica
en toda la naturaleza, dando a cada cosa sus diversos efectos; al despuntar embellece toda la
naturaleza y su luz multiplicándose en la escarcha nocturna forma el rocío, extendiendo sobre
todas las plantas un manto argentino, que da tal realce y belleza a toda la naturaleza, de dejar
atónita y encantada la mirada humana, tanto, que el hombre con toda su industria no tiene poder
de formar una sola gota de rocío; pasa más adelante, a las flores les da su color y su perfume,
pero no un solo color, sino que a cada una su color y su perfume distinto; en cambio a los frutos,
con su calor y luz les da la dulzura y la maduración, y a cada fruto diversidad de dulzura, pero
uno es el sol; fecunda y hace crecer otras plantas; así que toda la naturaleza recibe vida del sol
y cada cosa tiene el distinto efecto que le conviene.