(3) Y mientras esto decía, me ha extendido los brazos y me ha dicho:
(4) “Ven en mi Querer aunque sea por un solo instante y verás la gran diferencia”.
(5) Yo me he encontrado en Jesús, mi pequeño átomo nadaba en el Querer Eterno, y como
este Querer Eterno es un acto solo que contiene todos los actos juntos, pasados, presentes y
futuros, yo, estando en el Querer Eterno tomaba parte en aquel acto único que contiene todos
los actos, por cuanto a criatura es posible. Yo tomaba parte también en los actos que no existen
aún y que deberán existir hasta el fin de los siglos, y hasta que Dios sea Dios, y también por
éstos yo lo amaba, lo agradecía, lo bendecía, etc., no había ni un solo acto que se me escapara,
y ahora tomaba el amor del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, lo hacía mío, como era mío su
Querer, y lo daba a Ellos como mío. Cómo estaba contenta por poder darles el amor de Ellos
como mío, y porque Ellos encontraban su pleno contento y su desahogo completo al recibir de
mí su amor como mío; ¿pero quién puede decirlo todo? Me faltan las palabras. Entonces el
bendito Jesús me ha dicho:
(6) “¿Has visto qué cosa es vivir en mi Querer? Es desaparecer, es entrar en el ámbito de la
Eternidad; es penetrar en la omnividencia del Eterno, en la mente increada, y tomar parte en
todo por cuanto a criatura es posible, y en cada acto divino; es disfrutar aún estando en la tierra
de todas las cualidades divinas; es odiar el mal en modo divino; es expandirse a todos sin
agotarse, porque la Voluntad que anima a esta criatura es Divina; es la santidad aún no
conocida, que haré conocer, que pondrá el último adorno y el más bello y el más refulgente de
todas las demás santidades, y será corona y cumplimiento de todas ellas.
(7) Ahora, vivir unido Conmigo no es desaparecer, se ven dos seres juntos, y quien no
desaparece no puede entrar en el ámbito de la eternidad para tomar parte en todos los actos
divinos. Pondera bien y verás la gran diferencia”.
+ + + +
12-42
Abril 12, 1918
El alma debe apoyarse en Jesús.
(1) Encontrándome en mi habitual estado sentía una extrema necesidad de Jesús y de
apoyarme toda en Él, y mi dulce Jesús ha venido y me ha dicho:
(2) “Hija mía, apóyate toda en Mí, siempre me encontrarás a tu disposición, no te faltaré jamás;
más bien, por cuanto más te apoyes en Mí tanto más Yo me derramaré en ti, y sintiendo Yo
muchas veces la necesidad de apoyarme, vendré a ti y me apoyaré en ti sirviéndome de mi
mismo apoyo que he formado en ti, y cuando vea que tú desdeñas el apoyo de las criaturas, Yo
te amaré el doble y te duplicaré mi apoyo”.
(3) Después ha agregado: “Cuando el alma hace todo para agradarme, para amarme y para
vivir a expensas de mi Voluntad, viene a ser como miembro a mi cuerpo y Yo me glorío de estos
miembros como míos; de otra manera son como miembros dislocados de Mí, que me dan dolor
no sólo a Mí, sino también a ellos mismos y al prójimo, son miembros que hacen salir materia
para infectar y secar el mismo bien que hacen”.
+ + + +