perseverancia final. Tu Jesús no teme que sus gracias puedan quedar sin efectos en las almas
firmes, y por eso a torrentes Yo las vierto sobre el alma constante. Así que de un alma que hoy
obra y mañana no, ahora hace un bien, ahora hace otro distinto, no hay mucho que esperar, no
tendrá ningún apoyo, y ahora será lanzada a un lado y ahora a otro, morirá de hambre porque
no tendrá la fuente de la firmeza que hace surgir el amor; la gracia teme derramarse, porque de
Ella hará abuso y se servirá de Ella para ofenderme”.
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12-37
Marzo 16, 1918
El alimento de Jesús.
(1) Sentía una gran necesidad y dirigía a Jesús mis dolorosos lamentos y Él, todo bondad ha
salido de dentro de mi interior, vestido con una vestidura adornada de diamantes fulgidísimos, y
como despertándose de un profundo sueño, todo ternura me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¿qué quieres? Tus lamentos han herido mi corazón y me he despertado para
responder de inmediato a tus necesidades. Has de saber que Yo estaba en tu corazón, y a
medida que tú hacías tus actos, tus oraciones, las reparaciones, conforme te vertías en mi
Querer y me amabas, Yo tomaba todo para Mí y me servía de ello para alimentarme y embellecer
mi vestidura de preciosos diamantes; tan es verdad esto, que mientras tú me amabas, rogabas
y demás, Yo no quedaba en ayunas como si nada hicieras, Yo tomaba todo para Mí, pues tú me
has dado plena libertad. Ahora, cuando el alma hace esto, Yo no sé estar en reposo en sus
necesidades, y me hago todo para ella. Dime entonces, ¿qué quieres?”
(3) Yo le he dicho mis extremas necesidades, derramando amargas lágrimas, tanto, que
bañaba las manos santísimas de Jesús, y el dulce Jesús me ha estrechado a su corazón, del
cual vertía en el mío un agua dulcísima que toda me restauraba y luego ha agregado:
(4) “Hija mía, no temas, Yo seré todo para ti, si las criaturas te vienen a faltar, Yo haré todo,
te ataré y te desataré, no te faltaré jamás, te amo demasiado, te he hecho crecer en mi Querer,
eres parte de Mí mismo, te haré de guardia y diré a todos: “Nadie me la toque”. Por eso
tranquilízate, que tu Jesús no te deja”.
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12-38
Marzo 19, 1918
Jesús siente náusea por la desunión de los sacerdotes.
(1) Continuando mi habitual estado, mi siempre amable Jesús ha venido todo afligido y me ha
dicho:
(2) “Hija mía, qué náusea siento por la desunión de los sacerdotes, me es intolerable. Su vida
desordenada es la causa por la que mi justicia permitirá que mis enemigos les pongan las manos
encima para maltratarlos; ya los malos están por echarse contra ellos, e Italia está por cometer
el más grande pecado, el perseguir a mi Iglesia y mancharse las manos de sangre inocente”.
(3) Y mientras esto decía, me hacía ver a nuestras naciones aliadas devastadas, y muchos
lugares desaparecidos y su soberbia abatida.
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