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11-143
Enero 10, 1917
Cómo la santidad está formada de cosas pequeñas.
(1) Esta mañana mi amable Jesús me ha dicho: “Hija mía, la santidad está formada de
pequeñas cosas, así que quien desprecia las pequeñas cosas no puede ser santo, sería como
quien desprecia las pequeñas semillas de los granos que unidas forman la masa del grano, y
que si no se tuviera cuidado de unirlas faltaría el alimento necesario y cotidiano de la vida
humana. Así a quien no cuida de unir juntos tantos pequeños actos, le faltará el alimento a la
santidad, y como sin alimento no se puede vivir, así sin el alimento de los pequeños actos faltaría
la verdadera forma de la santidad y la masa suficiente para formar la santidad”.
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11-144
Febrero 2, 1917
El mundo se ha desequilibrado porque
ha perdido el pensamiento de la Pasión.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, me he encontrado fuera de mí misma, y he
encontrado a mi siempre amable Jesús, todo chorreando sangre, con una horrible corona de
espinas, y con dificultad me miraba por entre las espinas, y me dijo:
(2) “Hija mía, el mundo se ha desequilibrado porque ha perdido el pensamiento de mi Pasión.
En las tinieblas no ha encontrado la luz de mi Pasión que lo ilumine, que haciéndole conocer mi
Amor y cuántas penas me cuestan las almas, pueda reaccionar y amar a quien verdaderamente
lo ha amado, y la luz de mi Pasión, guiándolo, lo ponía en guardia de todos los peligros; en la
debilidad no ha encontrado la fuerza de mi Pasión que lo sostenga; en la impaciencia no ha
encontrado el espejo de mi paciencia que le infunda la calma, resignación, y ante mi paciencia,
avergonzándose tenga como un deber dominarse a sí mismo; en las penas no ha encontrado el
consuelo de las penas de un Dios, que sosteniendo las suyas le infunda amor al sufrir; en el
pecado no ha encontrado mi santidad, que haciéndole frente le infunda odio a la culpa. ¡Ah! en
todo ha prevaricado el hombre porque se ha separado en todo de quien podía ayudarlo, por eso
el mundo ha perdido el equilibrio, ha hecho como un niño que no ha querido conocer más a su
madre, como un discípulo que desconociendo al maestro no ha querido escuchar más sus
enseñanzas ni aprender sus lecciones, ¿qué será de este niño y de este discípulo? Serán el
dolor de sí mismos y el terror y el dolor de la sociedad. Tal se ha hecho el hombre, terror y dolor,
pero dolor sin piedad, ¡ah, el hombre empeora, empeora siempre más y Yo lo lloro con lágrimas
de sangre!”
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