11-116
Enero 30, 1916
La Divina Voluntad cristaliza al alma que vive en Ella.
(1) Estaba fundiéndome toda en mi siempre amable Jesús, y mientras esto hacía, Jesús
viniendo se fundía todo en mí, y me dijo:
(2) “Hija mía, cuando el alma vive del todo en mi Voluntad, si piensa, sus pensamientos se
reflejan en mi mente en el Cielo; si desea, si habla, si ama, todo se refleja en Mí y todo lo que
Yo hago se refleja en ella. Sucede como cuando el sol se refleja en un espejo, se ve en éste
otro sol, todo semejante al sol del cielo, pero con la diferencia que el sol en el cielo está fijo y
está siempre en su lugar, en cambio en el espejo es pasajero. Mi Voluntad cristaliza al alma, y
todo su obrar se refleja en Mí y Yo, herido, raptado por estos reflejos le envío toda mi luz, de
modo de formar en ella otro sol, así que parece un sol en el cielo y otro sol en la tierra. ¡Qué
encanto, qué armonía entre ellos! ¿Cuántos bienes no se derraman en favor de todos! Pero si
el alma no está fija en mi Querer, puede suceder como al sol que se forma en el espejo, donde
es un sol pasajero y luego el espejo queda en la oscuridad, y el sol del cielo queda solo”.
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11-117
Febrero 5, 1916
Las criaturas querrán destruir a Dios, y
hacerse un dios por su propia cuenta.
(1) Continúo mis días muy afligida, especialmente por las amenazas casi continuas por parte
de Jesús que los flagelos se harán mayores. Esta noche, he quedado aterrorizada, pues me
encontré fuera de mí misma y encontré a mi afligido Jesús; yo me sentía renacer a nueva vida
al verlo, ¿pero qué? En cuanto me dispuse a consolarlo varias personas me lo arrebataron y lo
redujeron a pedazos. ¡Qué dolor! ¡Qué horror! Yo me eché por tierra cerca de uno de esos
pedazos, y una voz del Cielo ha resonado en aquel lugar:
(2) “Firmeza, ánimo a los pocos buenos, no se separen en nada, no descuiden nada, serán
expuestos a grandes pruebas por Dios y por los hombres. Sólo la fidelidad no los dejará titubear
y serán salvos. La tierra será cubierta por flagelos jamás vistos, las criaturas querrán deshacer
al Creador y querrán tener un dios por su propia cuenta, y satisfacer sus caprichos a costo de
cualquier carnicería, y con todo esto, no logrando su intento llegarán a las más bajas
bestialidades. Todo será terror y pavor”.
(3) Después de esto me he encontrado en mí misma, yo temblaba, el pensamiento de cómo
habían reducido a mi Jesús me daba muerte, y a cualquier costo habría querido verlo, al menos
por un instante para saber qué había sido de Él. Y Jesús, siempre bueno, vino y yo me
tranquilicé. Sea siempre bendito.
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