superar al amor con el que amo a todo el conjunto de las criaturas, porque gracia y amor van
siempre unidos juntos, tienen un solo paso, una sola medida, un solo querer, el amor jala a la
gracia, la gracia jala al amor, son inseparables. He aquí por qué tú ves el mar vastísimo que Yo
he puesto en ti, y el pequeño río en los demás”.
(3) Yo he quedado aturdida comparando tanta gracia a tanta ingratitud y maldad mías.
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8-64
Enero 30, 1909
La historia del ¿por qué?
(1) Encontrándome en mi habitual estado me he encontrado fuera de mí misma, me parecía
ver a un alma del purgatorio, conocida mía y yo le decía: “Mira un poco cómo estoy ante Dios,
temo tanto, especialmente por el estado en el cual me encuentro”. Y ella me ha dicho:
(2) “Se necesita poco para saber si estás bien o mal, si tú aprecias el sufrir estás bien, si no,
estás mal, porque quién aprecia el sufrir aprecia a Dios, y apreciándolo jamás se le puede
disgustar, porque las cosas que se aprecian se estiman, se aman, se tienen amadas y
custodiadas más que a sí mismo, ¿y puede ser posible que uno se quiera mal a sí mismo? Así
que es imposible que pueda desagradar a Dios apreciándolo”.
(3) Después, en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho:
(4) “Hija mía, las criaturas, en casi todos los eventos que suceden, van repitiendo y diciendo
siempre: ¿Y por qué? ¿Y por qué? ¿Y por qué? ¿Por qué esta enfermedad? ¿Por qué este
estado de ánimo? ¿Por qué este castigo? Y tantos otros ¿por qué? La explicación del ¿por qué?
no está escrita en la tierra sino en el Cielo, y allá la leerán todos. ¿Sabes tú qué cosa es el por
qué? Es el egoísmo que da alimento continuo al amor propio. ¿Sabes tú dónde fue creado el
por qué? En el infierno. ¿Quién fue el primero en pronunciarlo? Un demonio. Los efectos que
produjo el primer ¿por qué? fueron la pérdida de la inocencia en el mismo Edén, la guerra de
las pasiones implacables, la ruina de muchas almas, los males de la vida. La historia del ¿por
qué? es larga, basta decirte que no hay mal en el mundo que no tenga la marca del ¿por qué?
El ¿por qué? es destrucción de la sabiduría divina en la almas. ¿Y sabes tú dónde será sepultado
el por qué? En el Infierno, para dejar a todos los condenados intranquilos eternamente, sin darles
jamás paz. El arte del ¿por qué? es hacer la guerra a las almas sin jamás darles tregua”.
Deo Gratias.
Nihil obstat
Canonico Hanibale
M. Di Francia
Eccl.
Imprimatur
Arzobispo Giuseppe M. Leo
Octubre de 1926