7-5
Febrero 28, 1906
El honor más grande que la criatura puede dar a Dios
es el depender en todo de su Voluntad Divina.
Modo como se comunica la Gracia.
(1) Esta mañana, el bendito Jesús en cuanto se ha hecho ver me ha dicho:
(2) “Hija mía, el honor más grande que la criatura puede dar a Dios como Creador, es el de
depender en todo de su Voluntad Divina, y el Creador viendo que la criatura hace su deber de
criatura hacia el Creador, le comunica su Gracia”.
(3) Y mientras esto decía, salía una luz de Jesús bendito y me hacía comprender el modo
como comunica la Gracia. Y yo comprendía así: Que el alma, por ejemplo, siente en ella un
aniquilamiento de sí misma, ve su nada, su miseria, inhabilitada para hacer ni siquiera una
sombra de bien, ahora, mientras se siente en este estado, Dios comunica su Gracia, y la Gracia
de la verdad, así que el alma descubre en todo la verdad sin engaño, sin tinieblas, y entonces
lo que Dios es por naturaleza: Verdad Eterna, que no puede engañar, ni ser engañada, el alma
lo llega a ser por Gracia, o sea, el alma siente un desapego de las cosas de la tierra, ve su
fugacidad, su inestabilidad, ve como todo es falso, todo podredumbre, que merecen ser
aborrecidas en vez de amadas. Dios mientras el alma se siente en este estado, comunica su
Gracia, y la Gracia del verdadero amor y del amor eterno; comunica su belleza, de tal modo que
hace enloquecer al alma amante, y el alma queda llena del amor y de la belleza de Dios, y
entonces lo que Dios es por naturaleza: Amor y belleza eterna, el alma lo llega a ser por Gracia,
y así de todas las otras virtudes divinas, porque si lo quisiera decir todo sería demasiado largo.
Sólo agrego que la Gracia previene al alma, la excita, pero sólo se comunica y entra a tomar
posesión cuando el alma mastica esas verdades y como alimento las traga, por eso no todos
reciben los efectos dichos arriba, porque como relámpagos los dejan huir de la mente y no les
hacen un lugar.
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7-6
Marzo 4, 1906
Broma que hace Jesús.
(1) Continuando mi habitual estado, estaba diciendo interiormente: “Señor, manifiéstame tu
Voluntad, si debo o no estar en este estado. ¿Qué pierdes con decirme un sí o un no?” Mientras
esto decía el bendito Jesús se ha hecho oír en mi interior y me ha dicho:
(2) “Hija mía, digo que quiero que salgas de este estado de víctima, pero si lo haces, ¡ay de
ti!”
(3) Y yo: “Si Tú mismo me dices que quisieras que salga, ¿no debo hacerlo?
(4) Y Él: “Debo decírtelo, empujarte, violentarte, y no debes hacerlo, porque una hija que está
siempre con su padre debe conocer el temperamento del padre, el tiempo, la causa; debe
ponderar bien todo, y si es necesario debe disuadir al propio padre de darle aquella orden”.
(5) Y yo: “No lo he hecho porque la obediencia no quiere”.
(6) Y Él sin darme tiempo: “Y si te lo permite, ¡pobre de aquél que lo haga!”
(7) Yo al oír esto he dicho: “Señor, parece que esta vez quieres tentarme y crearme tantas
turbaciones; yo misma no sé ya qué debo hacer”.
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