venir el deseo, ni podía sentir el gusto, y continuaría permaneciendo en ayunas. Así es la
resignación al alma, mientras se resigna, en la misma resignación descubre una luz divina, y
esta luz despeja la niebla que impide ver a Dios, y viéndolo, desea gustar de Dios, y mientras lo
gusta siente como si lo comiera, de modo que lo siente todo transformado en sí al mismo Dios.
Así que de esto se entiende que el primer paso es el resignarse, el segundo es el deseo de
hacer en todo la Voluntad de Dios, el tercero hacer de Él su alimento exquisito cotidianamente,
el cuarto es consumar la Voluntad de Dios en la suya. Pero si no hace el primer paso quedará
en ayunas de Dios”.
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6-143
Diciembre 12, 1905
La palabra de Dios es palabra fecunda que germina virtudes.
(1) Continuando mi habitual estado, en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, cuando la criatura obra el bien, parte de ella una luz que va al Creador, y esta
luz da gloria al Creador de la luz, y embellece con una belleza divina al alma”.
(3) Después veía al confesor que tomaba el libro escrito por mí para leerlo, y junto estaba
Nuestro Señor que decía:
(4) “Mi palabra es lluvia, y así como la lluvia fecunda la tierra, así la señal para saber si lo que
está escrito en este libro es lluvia de mi palabra, es ver si es palabra fecunda que germina
virtudes”.
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6-144
Diciembre 15, 1905
Jesús quiso ser crucificado y levantado en la cruz,
para hacer que las almas, según lo quieran, lo encuentren.
(1) Continuando mi habitual estado, estaba pensando en la Pasión de Jesús bendito, y
haciéndose ver crucificado me participaba un poco de sus dolores diciéndome:
(2) “Hija mía, quise ser crucificado y levantado en la cruz para hacer que las almas, según
me quieran me encuentren. Así que uno me quiere como maestro porque siente la necesidad
de ser enseñado, y Yo me abajo a enseñarle tanto las cosas pequeñas como las más altas y
sublimes para hacerlo el más docto. Otro gime en el abandono, en el olvido, quisiera encontrar
un padre, viene a los pies de mi cruz, y Yo me hago padre dándole habitación en mis llagas, por
bebida mi sangre, por alimento mis carnes, y por herencia mi mismo reino. Aquél otro está
enfermo y me encuentra médico, que no sólo lo curo, sino que le doy los remedios seguros para
no caer más en las enfermedades. Este otro está oprimido por calumnias, por desprecios, y a
los pies de mi cruz encuentra a su defensor, hasta cambiarle las calumnias, los desprecios, en
honores divinos; y así de todo lo demás, así que quien me quiere juez me encuentra juez, quién
amigo, quién esposo, quién abogado, quién sacerdote, así me encuentran. Por eso quise ser
clavado de manos y pies, para no oponerme a nada de lo que quieren, para hacerme como
quieren; pero, ¡ay! de quien viendo que Yo no puedo moverme, ni siquiera un dedo, se atreven
a ofenderme”.
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