(3) Y como relámpago ha desaparecido. Entonces yo he continuado mi acostumbrado trabajo
interior sobre la Pasión, y habiendo llegado a aquel momento del encuentro de Jesús y María
en el camino a la cruz, de nuevo se ha hecho ver y me ha dicho:
(4) “Hija mía, también con el alma me encuentro continuamente, y si en el encuentro que
hago con el alma la encuentro en acto de ejercitar las virtudes y unida Conmigo, me recompensa
del dolor que sufrí cuando encontré a mi Madre tan adolorida por mi causa”.
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6-100
Abril 11, 1905
La perseverancia es sello de la vida
eterna, y desarrollo de la vida divina.
(1) Estando muy afligida por la privación de mi adorable Jesús, estaba diciendo para mí:
“Cómo se ha hecho cruel conmigo, yo misma no sé entender como su buen corazón puede
llegar a hacerlo, y además, si el perseverar le agrada tanto, ¿cómo es que mi perseverar no
conmueve su buen corazón?” Mientras decía éstos y otros disparates, de improviso ha venido
y me ha dicho:
(2) “Cierto que la cosa que más me agrada del alma es la perseverancia, porque la
perseverancia es sello de la vida eterna y desarrollo de la Vida Divina. Porque así como Dios
es siempre antiguo y siempre nuevo e inmutable, así el alma con la perseverancia, con haberla
practicado siempre es antigua, y con la actitud de hacerla es siempre nueva, y cada vez que la
hace se renueva en Dios, quedando en Él inmutable, y sin darse cuenta. Y como con la
perseverancia hace adquisición continua de la Vida Divina en sí misma, adquiriendo a Dios sella
la vida eterna. ¿Puede haber sello más seguro que Dios mismo?”
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6-101
Abril 16, 1905
El sufrir es reinar.
(1) Continuando mi habitual estado, por poco tiempo se ha hecho ver mi amable Jesús con
un clavo dentro del corazón, y acercándose a mi corazón me lo tocaba con su mismo clavo, yo
sentía penas mortales, y después me ha dicho:
(2) “Hija mía, este clavo me lo pone el mundo hasta dentro de mi corazón, y me da una muerte
continua, así que por justicia, como ellos me dan muerte continua, así permitiré que se den
muerte entre ellos, matándose como perros”.
(3) Y mientras esto decía, me hacía oír los gritos de los revoltosos, tanto que he quedado
ensordecida por cuatro o cinco días. Por eso, estando sufriendo mucho, poco después ha
regresado y me ha dicho:
(4) “Hoy es el día de las palmas en el cual fui proclamado Rey. Todos deben aspirar a un
reino, y para adquirir el reino eterno es necesario que la criatura adquiera el régimen de sí misma
con el dominio de sus pasiones. El único medio para esto es el sufrir, porque el sufrir es reinar,
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