6-92
Febrero 8, 1905
Características de los hijos de Dios: Amor a
la cruz, amor a la gloria de Dios, y amor a
la gloria de la Iglesia.
(1) Continuando mi pobre estado de privaciones y de amargura indecible, a lo más se hace
ver en silencio, y esta mañana me ha dicho:
(2) “Hija mía, las características de mis hijos son: Amor a la cruz, amor a la gloria de Dios, y
amor a la gloria de la Iglesia, hasta exponer la propia vida. Quien no tiene estas tres
características, en vano se dice mi hijo; quien se atreve a decirlo es un embustero y traidor, que
traiciona a Dios y a sí mismo. Mira un poco en ti si las tienes”. Y ha desaparecido.
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6-93
Febrero 10, 1905
Cuáles son los contentos del alma.
(1) Encontrándome en mi habitual estado, sentía un descontento de mí misma, y habiendo
venido el bendito Jesús me he sentido entrar en tal contento, que he dicho: “¡Ah! Señor, sólo
Tú eres el verdadero contento”.
(2) “Y Él ha continuado: “Y Yo te digo que el primer contento del alma es sólo Dios; el segundo
contento es cuando el alma dentro de sí, y fuera de sí, no mira otra cosa que a Dios; el tercero
es cuando el alma encontrándose en este ambiente divino, ningún objeto creado, ni criaturas, ni
riquezas, rompen la Imagen divina en su mente, porque la mente se alimenta de lo que piensa,
y mirando sólo a Dios, de las cosas de acá abajo ve sólo aquellas que quiere Dios, no
preocupándose de todo lo demás, y así se queda siempre en Dios; el cuarto contento es el sufrir
por Dios, porque el alma y Dios, ora por mantener la conversación, ora por estrecharse más
íntimamente, ora por declararse el Uno a la otra lo mucho que se quieren, Dios la llama y el alma
responde, Dios se acerca y el alma lo abraza, Dios le da el sufrir y el alma voluntariamente sufre,
es más, desea sufrir más por amor suyo, para poderle decir: “¿Ves cómo te amo?” Y este es
el mayor de todos los contentos”.
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6-94
Febrero 24, 1905
Habla sobre la humildad.
(1) Esta mañana, en cuanto ha venido el bendito Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, la humildad es una flor sin espinas, se puede tomar en la mano, se puede
estrechar, se puede poner donde se quiera, sin temor de recibir molestia o picarse. Así es el
alma humilde, se puede decir que no tiene las pinchaduras de los defectos, y como es sin