(3) Yo al oír esto he quedado más espantada, y me he encontrado en mí misma, y no
habiendo visto todavía a Aquél que es mi vida, y con todas aquellas escenas en la mente, me
sentía morir. Entonces he visto apenas un brazo y me ha dicho:
(4) “Ciertamente habrá alguna cosa en Italia”.
+ + + +
6-67
Septiembre 2, 1904
Sólo Dios tiene poder para entrar en los corazones y
dominarlos como le place. Nuevo modo como
deben comportarse los sacerdotes.
(1) Encontrándome en mi habitual estado me sentía toda oprimida, con el agregado del temor
de que mi pobre estado fuese todo obra diabólica, y me sentía consumir alma y cuerpo.
Después, en cuanto ha venido me ha dicho:
(2) “Hija mía, ¿por qué te perturbas tanto? ¿No sabes tú que si se unieran juntas todas las
potencias diabólicas, no pueden entrar dentro de un corazón y tomar dominio de él, a menos
que el alma misma, por propia voluntad les dé la entrada? Sólo Dios tiene este poder de entrar
en los corazones y dominarlos como le place”.
(3) Y yo: “Señor, ¿por qué me siento consumir alma y cuerpo cuando me privas de Ti? ¿No
es esto el soplo diabólico que ha penetrado en mi alma y que así me atormenta?”
(4) Y Él: “Más bien te digo que es el soplo del Espíritu Santo, que soplando sobre ti
continuamente te tiene siempre encendida, y te consume por amor suyo”.
(5) Después de esto me he encontrado fuera de mí misma y veía al Santo Padre asistido por
nuestro Señor, que estaba escribiendo un nuevo modo como deben comportarse los sacerdotes,
qué cosa deben hacer y lo que no deben hacer, a dónde no deben ir, e imponía castigos a quien
no se sometía a su obediencia.
+ + + +
6-68
Septiembre 7, 1904
La atención para no cometer pecado,
suple al dolor del pecado.
(1) Estaba pensativa por haber leído en un libro, que el motivo de tantas vocaciones
frustradas es la continua falta del dolor del pecado, y como yo no pienso en esto y sólo pienso
en Jesús bendito y en el modo como hacerlo venir, y de ninguna otra cosa me ocupo, por tanto
pensaba entre mí que me encontraba en mal estado. Después, encontrándome en mi habitual
estado, el bendito Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, la atención en no cometer pecado suple al dolor, y aunque uno se doliese, y
con todo y eso cometiera pecado, su dolor sería vano e infructuoso, mientras que la atención
continua para no cometer pecados no sólo tiene el lugar del dolor, sino que fuerza a la gracia a
ayudarla continuamente en modo especial a no caer en pecado, y mantiene al alma siempre
371 sig