6-22
Febrero 12, 1904
11
Habla con algunos sacerdotes
sobre la iglesia de San Cataldo.
(1) Había olvidado decir cuanto estoy por escribir, que ahora por obediencia lo digo, si bien
no son cosas ciertas, sino dudas, porque faltaba la presencia de nuestro Señor:
(2) Me encontraba fuera de mí misma y parecía que me encontraba dentro de una iglesia,
donde estaban algunos sacerdotes venerables, y unidas almas del purgatorio y personas santas
que estaban discutiendo entre ellos sobre la iglesia de San Cataldo, y decían casi con certeza
que se había obtenido el abrirla al culto, y yo escuchando esto he dicho: “Cómo puede ser esto,
el otro día corrían rumores de que el Capítulo había perdido la causa, entonces, por medio del
tribunal no se ha podido obtener, el municipio no la quiere dar, ¿y ustedes dicen que se debe
obtener?” Y ellos han agregado: “A pesar de todas estas dificultades, no obstante no está
perdida, y aunque se llegue a poner manos a la obra para derrumbarla, no se podrá decir
perdida, porque San Cataldo sabrá defender bien su templo, pero, pobre Corato si a esto llegan”.
Mientras esto decían han repetido: “Ya se han llevado las primeras cosas, la Virgen coronada
ya ha sido llevada a su casa, ve tú ante la Virgen y ruégale que habiendo comenzado la gracia,
la cumpla”. Yo he salido de aquella iglesia para ir a rogar, pero mientras esto hacía me he
encontrado en mí misma.
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6-23
Marzo 4, 1904
El alma debe vivir en lo alto. Quien
vive en lo alto no puede ser dañado.
(1) Encontrándome muy afligida y sufriente por la pérdida de mi buen Jesús, en cuanto lo
he visto me ha dicho:
(2) “Hija mía, tu alma debe tratar de tener el vuelo del águila, es decir, morar en lo alto, sobre
todas las cosas bajas de esta tierra, y tan alto, que ningún enemigo la pueda dañar, porque
quien vive en lo alto puede herir a los enemigos, pero no ser herida. Y no sólo debe vivir en lo
alto, sino que debe tratar de tener pureza y agudeza de ojos similares a los del águila. Así,
teniendo esta vista y viviendo en lo alto, con la agudeza de su vista penetra las cosas divinas,
no de paso, sino masticándolas hasta hacer de ellas su alimento predilecto, disgustándose de
cualquier otra cosa, pero también penetra las necesidades del prójimo y no teme descender
entre ellos y hacerles el bien, y si es necesario pone su propia vida. Y con la pureza de la vista,
de dos amores hace uno, el amor de Dios y el amor del prójimo, haciéndolo todo por Dios, tal
debe ser el alma si quiere agradarme”.
11 Este capítulo tiene fecha 12/02/04 porque debido a un olvido no lo puso en lo que escribió en dicha fecha, y por orden del
confesor lo hace ahora. Ella repite esta fecha en el encabezado aunque no corresponde.