variados en la santidad, en el amor, en la belleza, pero el uno no es como el otro, serán ellos
nuestro orden, el tipo de las variadas bellezas nuestras, la fecundidad de nuestro amor, la
armonía de nuestra sabiduría, como se ve en la Creación, en que todas nuestras obras, todas,
son bellas, pero el cielo no es sol, el viento no es mar, las flores no son frutos, pero por cuan
distintas sean entre ellas, todas son bellas, es más, forman la armonía de las variadas bellezas,
verdadera imagen de los actos y de las mismas criaturas. Tú debes saber que estos actos en
mi Voluntad Divina forman un ejército de nuevas bellezas, de nuevo amor y santidad, que
Nosotros sólo con mirarlos nos sentimos raptados, y esperamos con ansia que vengan las
criaturas que poseyendo nuestro Querer serán proveídas con ellas, y las poseerán. Ve entonces
cómo es cierto que debe venir su reino a la tierra, pues ya están los actos, y entonces saldrán
de su prisión de dentro de mi Querer como noble ejército que se harán poseer por las criaturas.
Hija mía, de dentro de mi Fiat salió la Creación, y todos y todo en mi Querer me debe regresar
como obra digna de nuestra potencia, entonces quedaremos plenamente glorificados cuando
nos reconozcamos a Nosotros mismos en la criatura y en sus actos. Todo podemos dar y ella
todo puede recibir, siempre y cuando reine nuestro Querer Divino en ella, en cambio si Él no
reina se forma un abismo de distancia entre ella y Nosotros, y nada podemos darle. Pero no es
todo aun hija mía, pues como es decisión firme el dar el reino de nuestro Querer a las criaturas,
queremos que conozca los bienes que hay en Él, y hasta dónde pueden llegar sus actos hechos
en nuestro Querer Divino, porque si no conocen sus bienes tendremos hijos ciegos, sordos,
mudos, que no saben hablar de su Creador, y no conociéndolos, ni siquiera amarán y apreciarán
los mismos bienes que poseen; en nuestro Querer todos tienen vista clara, oído fino y palabra
animada por la fuerza creadora, por lo tanto tendrán un hablar que tendrá siempre qué decir, y
todos quedarán estupefactos, y los mismos Cielos, complacidos, se abajarán a escucharlos.
Los hijos de mi Voluntad serán la alegría de todos y los verdaderos narradores de su Creador,
sólo entonces encontraremos quién sepa hablar de Nosotros, porque no hablarán ellos, sino
nuestra misma Voluntad será la que hablará en ellos, la cual es la única que puede y sabe hablar
de nuestro Ente Supremo, por eso continúa escuchándome. Cuando la criatura posea nuestro
Querer, todos sus actos, pequeños y grandes, humanos y espirituales, serán animados por mi
Voluntad, y así, animados por Ella se elevarán entre el Cielo y la tierra, investirán y entrelazarán
juntos el cielo, el sol, las estrellas, la Creación toda; se elevarán más arriba e investirán todos
los actos de la Reina del Cielo, fundiéndose con ellos, tendrán la potencia de investir los actos
de nuestra Divinidad, nuestras alegrías y bienaventuranzas, las de todos los santos; y cuando
todo hayan encerrado en sus actos, sin que nada quede fuera de ellos, victoriosos se
presentarán ante nuestra Majestad Divina y nos los ofrecerán como actos completos a los que
nada falta, y ¡oh, cuál será nuestra alegría, nuestra gloria, al encontrar en estos actos al cielo,
al sol, todos los actos de la Reina del Cielo, el amor con el cual Ella nos amó, a todos nuestros
actos, nuestras alegrías, nuestro amor que jamás cesa! Estos actos hechos en nuestro Querer
Divino nos duplican la gloria de la Creación; duplican la gloria, el amor que nos dio la Soberana
Reina; duplican nuestra gloria y la de todos los santos; basta decir que ha entrado nuestra
Voluntad de por medio para decir todo y que encierra todo. Ella, donde entra sabe hacer furor
de amor, de gloria y de concentración de todo, porque todo es suyo, y por eso tiene derecho
sobre todo. Ahora, las maravillas que forman en el alma estos actos hechos en nuestro Querer,
son indecibles, nuestro Fiat Divino se sirve de ellos para formar por su medio mares de amor,
pero no mares que murmuran, sino mares que hablan, y hablan con tal elocuencia de nuestro
amor, que nos agrada tanto que queremos estar siempre escuchándolos, sus voces son heridas
que nos manda, sus palabras son dardos, tienen qué decir sobre la historia de nuestro amor, y
como nos agrada tanto estamos siempre atentos para escucharla, porque nada queremos
perdernos de lo que concierne a nuestro amor. Cómo es bello oír que la criatura tiene nuestro
mar de amor hablante, que habla siempre de nuestro amor. Así que mi Voluntad siendo
poseedora de quien vive en Ella, en ella hace de todos las formas, forma las obras que hablan
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