rechazaron la gran herencia del Padre Celestial, y me obligan a llorar sobre su suerte. Hija,
ruega que todos reconozcan a mi Voluntad, y tú reconócela y apréciala, ámala más que a tu
misma vida y no la dejes huir ni siquiera un instante”.
Deo Gratias.
Todo para la gloria de Dios y para cumplimiento de su Voluntad.