las ha flechado. Ahora, mientras me encontraba bajo este abismo de amor, mi amado Jesús,
mi dulce vida, sorprendiéndome me ha dicho:
(2) “Hija de mi Voluntad, tú debes saber que nuestro amor es tanto, que si en nuestro Ser
Divino pudiera entrar la infelicidad, la inquietud, lo que no puede ser, el Ser Divino se volvería el
ser más infeliz e inquieto. Como Nosotros amamos con amor infinito e incesante, que podemos
todo, y ahogar a todos en nuestro amor, por eso sentimos la necesidad de ser amados, ¿pero
qué? En vano esperamos, y nuestro amor gime, da en delirio, y en vez de detenerse corre de
más, ¿pero sabes a dónde va a derramarse y deteniéndose reposa un poco, para rápidamente
volver a tomar su vuelo para derramar su amor continuo? En las almas que viven en mi
Voluntad, porque ellas están ya ahogadas en mi amor, oyen mis gemidos, sienten mi necesidad
de ser amado, y rápidamente me corresponden en el amor, y así como Nosotros sentimos la
necesidad de ser amados, así sienten ellas la necesidad de ser amadas por Aquél que tanto las
ama.
(3) Ahora hija mía, nuestro Querer circula como sangre en todos los corazones de las
criaturas, en toda la Creación, no hay punto donde no se encuentre, su sede es extensible a
todas partes, y con su amor potente y creante, como dentro de un solo aliento, conserva y da
vida a todo y a todos, y en cada cosa desarrolla su Vida de amor. Así que, ¿por qué crea?
Porque ama; ¿por qué conserva y circula en todos? Porque ama. Ahora, quien vive en nuestro
Querer, queremos sentirla que nos ama en todos los corazones, y oh, cómo es bella la nota de
amor de la criatura en cada corazón, y si éstos no nos aman, está quien nos ama; queremos
sentir que nos ama en los pasados y en los futuros; en el cielo, en el sol, en el viento, en el mar,
en todo queremos su nota de amor. Mucho más que nuestro Querer dondequiera que la
transporta; viviendo en Él, el primer don que le hace es el amor, pero da tanto para poder recibir
la correspondencia del amor de todos y de todo. Es tanto el delirio de amor de nuestro Fiat
Divino, que transporta esta nota de amor de la criatura hasta el empíreo y dice a todos los
bienaventurados: ‘Escuchen cómo es bella la nota de amor que vive en la tierra en mi Voluntad’.
Y hace resonar esta nota amorosa en los santos, en los ángeles, en la Virgen, en la Trinidad
Sacrosanta, de modo que todos sienten la doble gloria y festejan a la Divina Voluntad obrante
en la criatura, y junto festejan a la criatura que la ha hecho obrar, así que ella está en la tierra y
es festejada en el Cielo. Mi Divina Voluntad no toleraría que quien vive en Ella no le diera la
correspondencia del amor de todo y de todos. Mi Fiat Divino en el amor de la criatura encuentra
todo lo que quiere, encuentra la vida de ella como suya, encuentra la gloria que le debe,
encuentra el aprecio, la estima que le es debida, encuentra la verdadera confianza filial para
poderle dar todo. Así que el amor es generativo, que genera todos los bienes divinos. Por eso
hija mía sé atenta, ama, pero ama en mi Voluntad, y encontrarás tanto amor, que podrás amar
a todos y amar por todos a Aquél que tanto te ama”.
(4) Después de esto, por las míseras circunstancias de mi vida que no es necesario ponerlas
sobre el papel, mejor que se sepan en el Cielo, me sentía oprimida, fastidiada y casi turbada,
sin mi acostumbrada paz y pleno abandono en el Fiat Divino, y mi dulce Jesús sorprendiéndome
me ha dicho:
(5) “Hija mía, ¿qué haces? ¿No sabes tú que el alma sin la plenitud de mi Voluntad y el pleno
abandono en Ella, es como la tierra sin agua, como las plantas sin sol, como el cuerpo sin el
alma? Y la pobre criatura, como tierra sin agua que no es capaz de producir ni un hilo de hierba,
así ella muere de sed, y es incapaz de hacer un pequeño bien, arde de sed y no hay quién le
calme esta sed, y faltándole el Sol de mi Fiat morirá en las tinieblas, las cuales le oscurecerán
los ojos y no podrá mirar el bien para conocerlo, para hacerlo, y le faltará el calor para madurar
el mismo bien. Y además, sin mi Voluntad se sentirá sin Vida Divina, y así como el cuerpo sin
el alma se pudre, y por lo tanto se entierra, así sin la Vida de mi Querer, las pasiones la pudren
y la sepultan en las culpas. Además de esto, las opresiones, las turbaciones, detienen el vuelo
en mi Voluntad, pierde la velocidad y no puede seguir todas sus obras, y por eso, si no ha