(3) Jesús ha hecho silencio, y yo he permanecido pensando en el exceso del amor divino, y
mi amado Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía, escúchame aún, es tanto nuestro amor, que en cada obra que hacemos
llamamos a todos, como si fueran uno solo, para dar a cada uno el bien de la obra que hacemos,
no obraríamos como Dios si nuestros actos no tuvieran virtud de poderse dar a todos para dar
el bien que ellos contienen. Ve entonces, mi Concepción en el seno de una Virgen fue la obra
más grande de toda la historia del mundo, sólo que nuestro Fiat quiso y se encarnó, sin que
ninguno nos forzara, sin que ninguno lo mereciera, sin tener Nosotros ninguna necesidad, la
necesidad fue nuestro amor, y sólo porque quiso, fue un acto tan grande que encerraba y
abrazaba a todos, y contenía tanto amor que llega a lo increíble, tanto, que Cielos y tierra están
sorprendidos y raptados todavía y todos se sintieron invadidos de tanto amor, de poder sentir mi
Vida concebida en todos. Mira entonces en donde mi amor me lleva a concebir, en cada alma,
en cada instante y siempre, concebido una vez me concibo siempre. ¿No es como si me
concibiera en la hostia consagrada el concebirme en cada acto de criatura que me ama y hace
mi Divina Voluntad? Pero no es todo aún, si mi amor no da en excesos de poder decir: ‘Mira
cuánto te he amado, no tenía nada más qué hacerte y darte para amarte’, no se contenta.
Escucha hasta dónde llego, así cómo en el seno de la Virgen Santa respiraba a través de su
respiro, era calentado por su calor, alimentado por su sangre, así espero de la criatura que me
posee, el respiro, el calor, el crecimiento para desarrollar mi Vida. Pero ¿sabes tú en qué
aprietos me pone mi amor? Cuando la criatura me ama, me da el respiro, me da el calor, cada
bien que hace, si ruega, si sufre por Mí, si me adora y glorifica, me hace crecer, me da el
movimiento, contribuye a formarme en su alma, así que si no me ama y nada me da, me siento
faltar el respiro, el calor, el alimento, y no crezco; ¡ay de Mí! en qué condiciones me pone mi
amor y la ingratitud de la criatura. Ahora, si ella me da el bien de hacerme crecer, de manera
de hacerme llenar toda su alma de mi Vida, entonces desarrollo mi Vida en ella, camino en sus
pies, obro en sus manos, hablo en su voz, pienso en su mente, amo en su corazón, y tengo mi
contento, cómo soy feliz, de la criatura no queda otra cosa que un velo que me cubre, Yo soy el
Señor, el Actor, formo mi campo de acción, puedo hacer lo que quiero, mi Voluntad Divina repite
su Fiat Omnipotente continuamente, mi amor ha recibido su concepción, da en locura porque ha
formado su Vida en la criatura. Por eso no hay cosa que haga, tanto en la Creación, en la
Redención, en la Santificación, en mi Vida Sacramental, en el Cielo y en la tierra, en que mi
amor con rápido vuelo no corra para dar a todos el bien que hago, la santidad de mis obras, por
eso ninguno puede decir esto no lo ha hecho para mí, este bien no lo he recibido; que después
ingratos no lo reciban, la culpa es toda de ellos, mi parte no le falta a ninguno. Pero ve hasta
donde llega mi amor, a pesar de que no me hacen crecer, haciéndome faltar el respiro de su
amor, el alimento de mi Voluntad, me hacen temblar de frío porque sus voluntades no están
Conmigo, llego a permanecer sin vestidos, como el más perverso y despreciable, porque sus
obras no son rectas, santas y alejadas de complacerme a Mí solo, que me debían servir para
cubrirme, sin embargo no me alejo, soportando tanta ingratitud humana y esperando con
paciencia inquebrantable y preparando una sorpresa de amor, una gracia de más que lo golpee
para hacerme dar lo que es necesario, para hacerme crecer en su alma, porque a cualquier
costo quiero formar mi Vida en la criatura, uso todas las artes para obtener mi intento, y muchas
veces estoy obligado a echar mano de los flagelos, para hacerme conocer que estoy en su alma.
Hija mía, compadéceme y repárame tanta ingratitud humana, Yo que soy todo para ellos les doy
el respiro y el latido continuo, el movimiento, el calor, el alimento, y ellos ingratos me niegan a
Mí lo que doy a ellos, después de haberles dado el gran honor de formar de ellos mi templo vivo,
mi morada real sobre la tierra. ¡Qué pena, qué dolor! Por eso te recomiendo que no me hagas
faltar el respiro de tu amor, dame al menos lo que necesito para hacerme crecer, haz que mi
Voluntad sea tu vida para hacerme estar en tu morada real con decoro y con la suntuosidad que
merece tu Jesús”.
2025 sig