nuestra costumbre el no dejar sin premio ningún acto bueno de la criatura. Se puede decir que
somos todo ojo sobre ella para ver en qué debemos recompensarla”.
(3) Después de esto ha hecho silencio, y yo continuaba pensando en cómo esta Divina
Voluntad es toda ojo sobre nosotros, nos ama tanto y no nos deja un instante, y mi dulce Jesús
ha vuelto a decir:
(4) “Hija mía, mi Divina Voluntad es todo para la criatura, sin Ella no podría vivir ni siquiera un
minuto, todos sus actos, movimientos y pasos, se pueden llamar desembocaduras, partos que
le hace mi Querer, y la criatura los recibe, los siente en sí misma y no conoce ni quién los
desemboca, ni quién da vida a su vida, y por eso para muchos es como si mi Voluntad no
estuviera para ellos, y no le dan los debidos derechos que conviene darle. Por eso es necesario
que se conozca cuáles son estos derechos de mi Querer Divino, para hacer que conociéndolos
puedan corresponderle y conocer quién es Aquélla que es Vida de su vida, y que ellos no son
otra cosa que la vestidura, las estatuas animadas de Ella. Ahora, los derechos son
innumerables: Derecho de creación, derecho de conservación, de animación continua, todo lo
que ha creado y que sirve al bienestar del hombre, constituye un derecho suyo sobre de él, por
eso el sol, el aire, el viento, el agua, la tierra, y todo, han sido creados y dados al hombre por mi
Voluntad, así que por cuantas cosas le ha dado, tantos derechos de más tiene sobre el hombre;
mi Redención, el perdón después de la culpa, mi Gracia, el buen obrar, son derechos mayores
que Ella adquiere sobre él. Se puede decir que está como unida en mi Voluntad, sin embargo
no es conocida. ¡Qué dolor el no ser reconocida! Ahora, para tener el triunfo, la Vida de mi
Voluntad en la criatura, es necesario que se conozca qué cosa ha hecho, qué hace por amor de
ellas, y cuáles son sus justos derechos, y cuando haya conocido esto, se pondrá en orden con
mi Querer, sentirá quién es quien le da la vida, quién se mueve en su movimiento, quién late en
su corazón, y mientras recibirá de Ella la Vida que forma su vida, dará a Ella como homenaje,
amor y gloria, aquella misma Vida que forma en ella, y mi Voluntad recibirá sus derechos y
regresará a su seno de luz todo lo que es suyo, que con tanto amor le había dado, en suma se
sentirá renacida de nuevo en sus brazos a aquélla que con tanto amor había creado. ¡Oh! si
todos conocieran los derechos de mi Voluntad, su amor ardiente y constante, que es tanto, que
mientras le da la vida la pone fuera a la luz del día, más que madre es tanto su celo de amor,
que no la deja ni un instante, la inviste dentro y fuera, por encima y por abajo, a derecha e
izquierda, y aunque la criatura no la conociera, ni la amara, Ella con heroísmo divino continúa
amándola y haciéndose vida y portadora y dadora de los actos de la criatura. ¡Oh! Voluntad
mía, sólo Tú sabes amar con amor heroico, fuerte, increíble e infinito a aquélla que creaste, y
que ni siquiera te reconoce. ¡Ingratitud humana, cómo eres grande!”
(5) Entonces sentía que tocaba con la mano el gran amor del Fiat Divino, y pensaba entre mí:
“¿Cómo se puede vivir en Él, tal vez poniendo siempre la intención de vivir en Él?” Y mi siempre
amable Jesús ha agregado:
(6) “Mi buena hija, el vivir en mi Voluntad no son intenciones, las intenciones sirven cuando
no se pueden hacer los actos, porque falta quien tiene virtud de dar vida a todo lo que de bien
quiere hacer la criatura, y esto está fuera del vivir en mi Querer, y Yo doy el mérito a ellas no
como actos, sino como santas intenciones. En cambio en mi Voluntad está la virtud vivificadora,
actora y obradora, de modo que todo lo que la criatura quiere hacer, encuentra quién forme la
vida a sus actos, siente la fuerza vivificadora que vivifica su acto y lo convierte en obra. Por eso
en mi Voluntad todas las cosas cambian, todas las cosas poseen la vida, el amor, la plegaria, la
adoración, el bien que se quiere hacer, todas las virtudes están llenas de vida, por lo tanto no
sujetas a terminar, a cambiarse, porque quien les suministra la vida las tiene consigo para que
hagan vida juntos, y Yo les doy el mérito de obras animadas por mi Voluntad. Qué diferencia
entre las intenciones y las obras, la intención simboliza a los pobres, a los enfermos, que no
pudiendo quisieran al menos con la buena voluntad ejercitar la caridad, propagar el bien, hacer
quién sabe cuántas bellas cosas, pero la pobreza, la enfermedad, se los impiden y los hacen