Voluntad, sólo entonces las penas poseen esta virtud milagrosa, de otra manera se vuelven
como si no tuvieran instrumentos apropiados para cumplir su trabajo. Pero, ¿quieres saber tú
quién es la pena? La pena soy Yo, que me escondo dentro de ella para formar los profundos
trabajos para mi patria celestial, y correspondo con usura la breve morada que me han dado
sobre la tierra. Me he hecho prisionero en la pobre cárcel de la criatura para continuar mi Vida
de penas aquí abajo, es justo que esta mi Vida reciba sus alegrías, su felicidad, su intercambio
de gloria en las regiones celestiales, por eso cesen tus maravillas al ver que tus penas sonríen
ante las victorias, ante los triunfos y ante las conquistas”.
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33-7
Enero 28, 1934
El Ente Supremo y la criatura se hermanan en la tierra, se hermanan
en la gloria. Poder sobre el mismo Jesús. Quien obra en la Divina
Voluntad adquiere la fuerza unitiva, comunicativa y difusiva.
(1) Estaba haciendo mi giro en el Fiat Divino, y mi pobre mente ahora se detenía en un punto
de sus actos divinos, ahora en algún otro, para mirar en quién la belleza, en quién la potencia,
en quién la interminabilidad, y lo demás de la Divina Voluntad creadora. Me parecían todas las
cualidades supremas expuestas en todo lo creado para amar a las criaturas, para hacerse
conocer, hermanarse con ellas y tomarlas como en su regazo y llevarlas al seno del Creador,
de donde todo había salido, así que todos los actos de la Divina Voluntad son ayudas poderosas,
reveladoras a quien se hace dominar por ellos, y se hacen portadores de las almas a la patria
celestial. Después he llegado a detenerme cuando el Fiat Divino hizo el acto solemne de la
creación del hombre, y mi amado Jesús sorprendiéndome me ha dicho:
(2) “Hija mía bendita, detengámonos juntos a mirar con cuánta maestría, suntuosidad,
nobleza, potencia y belleza fue creado el hombre, todas nuestras cualidades divinas se volcaron
sobre él, cada una de ellas quiso desahogar y verterse más que lluvia tupida sobre él, porque
querían hermanarse con ellos. Todas pusieron manos a la obra: Nuestra luz se volcó sobre él
para formar su hermano de luz, la bondad se vertió para formar su hermano todo bondad, el
amor se volcó para llenarlo de amor y formar su hermano todo amor, la potencia, nuestra
sabiduría, la belleza, la justicia, se volcaron sobre él para formar su hermano potente, sabio,
justo y de una belleza encantadora, y nuestro Ser Supremo gozaba al ver todas nuestras
cualidades divinas trabajando para hermanarse con el hombre, y nuestra Voluntad, que tomando
vida en el hombre, mantenía el orden de nuestras mismas cualidades divinas para hacerlo
cuanto más agraciado y más bello podían. Así que nuestra ocupación era el hombre, nuestra
mirada estaba fija sobre él para hacernos imitar, copiar y hermanarlo con Nosotros, y esto no
sólo al crearlo, sino por todo el curso de su vida, nuestras cualidades se ponían al continuo
trabajo de mantener el hermanamiento con aquél que tanto amábamos, y después de haberlo
hermanado en la tierra, preparábamos la gran fiesta de hermanarnos en la gloria en la patria
celestial, hermanamiento de alegría, de bienaventuranza, de felicidad continua, por eso lo amo
tanto, porque fue creado por Nosotros, por eso es todo nuestro; lo amo porque nuestro Ser
Divino corre siempre sobre él y se vierte sobre él más que torrente impetuoso para dejar de lo
nuestro y volver a tomar la nueva carrera para siempre dar. Entonces, como él posee de lo mío,
por eso me amo a Mí mismo en él, lo amo porque está destinado a poblar el Cielo y a ser mi
hermano de gloria, que nos glorificaremos mutuamente. Yo seré su gloria como vida, y él será
mi gloria como obra mía. Por esto amo tanto el que se haga y se viva en mi Voluntad, porque
con Ella mis cualidades divinas encuentran su puesto de honor y pueden mantener el
hermanamiento con la criatura, sin Ella no encuentran puesto, ni saben dónde ponerse, el
1975 sig