correspondencia, si hay esto, o al menos lo espera, tiene manos y pies para moverse, boca para
hablar, fuerza para sacrificarse, tiempo para obrar, pero si no hay correspondencia, le parece
que no tiene ni manos, ni pies, ni boca, ni fuerza, ni tiempo, se siente que la vida muere para
aquella obra. Parece que la correspondencia sea nada, más no es verdad, más bien es el
principio y la vida de cada obra, por eso la correspondencia es una necesidad de mi amor, y me
hace continuar la obra de la Creación”.
(4) Después de esto, continuaba mi abandono en el Fiat Divino, y una multitud de
pensamientos, dudas y dificultades surgían en mi mente. Y mi Celestial Maestro ha agregado:
(5) “Hija mía, mi Voluntad tiene virtud de hacer la concentración de todo el ser humano en un
solo acto. Si obra con su virtud unitiva concentra en ella los pensamientos, el corazón, los pasos,
y todo, de modo que la criatura siente que no es sólo la obra, sino todo su ser investido por su
fuerza obrante, que siente el imperio de mi Voluntad obrante, y entre todos hacen una sola cosa.
Esta fuerza unitiva vuelve dominante y ordenada a la criatura, porque la primera dote que sabe
dar mi Fiat es el dominio de sí mismo y el orden, y entonces toma su dominio divino y se convierte
en materia moldeable en sus manos, que se presta a sus obras maravillosas. En cambio sin mi
Voluntad, la criatura no posee la fuerza unitiva en sus actos, y por tanto se ve toda dispersa y
sin orden, y se ve como materia dura que no cede a las formas que nuestro Querer le quiere
dar”.
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31-7
Septiembre 8, 1932
Prodigio del nacimiento de la Reina del Cielo. Vías de
comunicación entre Creador y criatura. Quién forma la nobleza.
(1) Mi pequeña mente hace siempre sus giros dentro y fuera del Querer Divino, y por cuanto
giro a su alrededor no me canso jamás, siento una fuerza misteriosa que alentándome no me
dice basta, sino dice: “Corre, busca sus actos, ámalos, adóralos, bésalos, y transforma los tuyos
en los suyos, y forma toda tu vida de Voluntad Divina”. Y si no sé decir nada, en mis correrías
y giros digo mi pequeño estribillo, “te amo, te adoro, te bendigo, oh, Voluntad adorable en todas
tus obras.” Y siendo hoy la natividad de la Reina del Cielo, me he detenido a pensar en el gran
portento de su nacimiento, del cual parecía que Cielos y tierra estaban pendientes para adorar
este prodigio divino. Y mi sumo bien Jesús, con amor y ternura indecibles me ha dicho:
(2) “Hija bendita de mi Voluntad, el nacimiento de mi Mamá Celestial encierra todas las
maravillas, todos los prodigios juntos, ¿pero sabes por qué? No nacía Ella sola, la Pura, la
Santa, la Bella, la Inmaculada, no, no, sino que junto con la Celestial niñita nacía en Ella mi
Voluntad Divina, concebida ya y encerrada en Ella para formar su Vida obrante y creciente en
la graciosa niña. Encerrarse mi Voluntad para nacer junto, servirse del órgano de la Celestial
criatura para obrar y formar su Vida Divina, esto fue un prodigio que sólo el eterno amor, la
Divina sabiduría y potencia podían obrar, no era solamente la vida que se daba, ni el sólo don
de librarla de la mancha de origen, esto habría sido nada para nuestra potencia, lo que hizo
maravillar y que llamó la atención de todos, era mi Voluntad que nacía junto con Ella en el
mundo, tanto que Cielos y tierra quedaron conmocionados, se pusieron atentos, sentían una
fuerza misteriosa, la misma fuerza que los dominaba y conservaba toda la Creación, era nuestra
misma Voluntad que movía todo y se ponía a Sí misma y a toda la Creación al servicio y
disposición de esta recién nacida niñita. Así que este nacer de mi Voluntad junto con Ella, fue
1883 sig