(7) Y Jesús: “Hija buena, esto dice nada, porque tú debes saber que las plegarias, los actos
hechos en nuestro Querer, en cuanto entran en nuestro acto divino tienen tal potencia que deben
llevar a las criaturas el bien que contienen. Ellos se ponen en guardia de los siglos, y los ven
con mucho amor, y con paciencia invicta esperan y esperan, y con la luz que poseen llaman a
la puerta de los corazones, se hacen luz a las mentes y sin jamás cansarse, porque no están
sujetos ni a cansancio, ni a disminuir de potencia, hacen como los vigilantes, los fieles centinelas
que no se apartan sino cuando han dado el bien que poseen. Estos actos son los poseedores
de mi Querer, y en modo absoluto lo quieren dar a las criaturas, y si una les huye, a otra la toman
en la mira; si un siglo no los recibe, ellos no se detienen, ni se marchan, porque les hemos dado
los siglos en su poder y forman y formarán nuestro ejército divino en medio a las generaciones
humanas para formar el reino de nuestra Voluntad. En estos actos está lo humano coronado
por la potencia divina, y dan el derecho a las criaturas de poseer este reino; en estos actos está
nuestra Voluntad obrante, y da el derecho a Dios de reinar y dominar con nuestro Fiat
Omnipotente en la criatura; ellos son como anticipo y capital que pagan a Dios por las criaturas,
y tienen derecho de dar a las generaciones humanas lo que han pagado, y como sol que ni se
retira, ni se cansa jamás de golpear la tierra con su luz para dar los bienes que posee, así ellos,
más que soles giran por cada corazón, giran los siglos, están siempre en movimiento, no se dan
jamás por vencidos hasta en tanto que no han dado mi Voluntad obrante que poseen, mucho
más que saben con certeza que obtendrán el intento y la victoria. Por eso si nada ves, no te
preocupes, tú continúa tu vida y tus actos en mi Voluntad, esto es lo más necesario de todo,
formar la moneda para pagar por tus hermanos un reino tan santo. Y además, tú debes saber
que mi misma Vida pasada sobre la tierra, y mis mismos actos, se encuentran en las mismas
condiciones, Yo pagué por todos, y mi Vida y lo que hice está a disposición de todos, y se quieren
dar a todos para dar el bien que poseen. Y si bien partí para el Cielo, partí y quedé para girar
en los corazones, en los siglos, para dar a todos el bien de mi Redención. Son cerca de veinte
siglos, y mi Vida y mis actos continúan girando, pero no todos han sido tomados por las criaturas,
tanto, que varias regiones no me reconocen aún, así que mi Vida, la plenitud de mis bienes y de
mis actos, no se retiran, corren y giran siempre, abrazan los siglos como uno solo para dar a
todos el bien que poseen. Por eso es necesario hacer, pagar, formar el capital, el resto vendrá
de por sí. Por eso sé atenta, y tu vuelo en mi Fiat sea continuo”.
Deo Gratias.
1872 sig