eres, y narrar tu larga y eterna historia? Ni los ángeles, ni los santos tendrán palabras suficientes
para hablar de Ti, mucho menos yo que soy la pequeña ignorante, que apenas sé balbucear de
un Querer tan santo. Entonces mientras mi mente se perdía en el Fiat Divino, mi amable Jesús
haciéndose ver me ha dicho:
(2) “Hija mía, sólo tu Jesús tiene palabras suficientes para hablarte de mi Eterno Querer,
porque en naturaleza divina soy la misma Voluntad; pero debo limitarme en el decir porque tu
pequeña capacidad no puede abrazar y comprender y encerrar todo lo que a Ella pertenece, y
debo contentarme con hacerte conocer sus gotitas, porque tu mente creada no puede contener
su mar inmenso e increado, y estas gotitas de luz las cambio en palabras para adaptarme, por
tu pequeña capacidad, y así hacerte comprender alguna cosa de mi Fiat indescriptible e
inmensurable. Basta decir que mi Querer Divino es todo, encierra todo, si le faltara una sola
coma de todo lo que existe en el Cielo y en la tierra, no se podría llamar todo. Por consiguiente
la criatura para entrar en mi Fiat debe vaciarse de todo, reducirse a aquel punto cuando su
Creador, llamándola de la nada, le daba la existencia, tal como la fuerza creadora de mi Divina
Voluntad la creaba, bella, vacía de todo, y sólo llena de la Vida de Aquél que la había creado,
así el alma haciéndose investir de nuevo por la fuerza creadora de mi Fiat, su luz y su calor la
vaciarán y la dejará bella como la sacó de la nada, y la admitirá a vivir en el todo de mi Voluntad,
y la criatura en Ella respirará el todo, se sentirá toda santidad, toda amor, toda belleza, porque
el todo de mi Fiat Divino la tendrá en su mar, donde el todo estará a su disposición, ninguna
cosa le será dada a mitad o en pequeñas proporciones, porque quien es todo sabe darse todo,
no a medida, y sólo en mi Querer la criatura puede decir: ‘Poseo todo, más bien el todo es mío’.
En cambio quien no vive en mi Querer Divino, no estando su ser bajo el imperio de una fuerza
creadora, no puede poseer toda la plenitud de una Vida Divina, ni se sentirá hasta el borde de
su alma toda llena de luz, de santidad, de amor, hasta desbordar fuera, y formar mares en torno
a ella, de sentirse que el todo es suyo; a lo más sentirá las pequeñas partecitas divinas, la
impresión de la gracia, del amor, de la santidad, pero no todo. He aquí por qué sólo quien vive
en mi Fiat es la única afortunada de conservarse en el prodigio de su creación, y de tener los
derechos de poseer y vivir en la abundancia de los bienes de su Creador”.
(3) Después de esto continuaba mis actos en el Querer Divino, y mi amable Jesús ha
agregado:
(4) “Hija mía, quien vive en mi Fiat tendrá el gran bien de poseer un Querer Divino en la tierra,
que le será portador de paz imperturbable, de firmeza inmutable. Mi Fiat la hará crecer en modo
divino, en cada acto que haga le dará un sorbo de nuestro Ser Divino, para hacer que no haya
ninguna cualidad nuestra que no concentre en esta criatura. No sólo esto, sino que mi Querer
se deleitará en encerrar en ella a mi Divina Voluntad felicitante, con la cual hace felices a todos
los bienaventurados, a fin de que ni siquiera Ésta falte en quien vive en Ella, de modo que
cuando vendrá a nuestra patria celestial, traerá como triunfo el haber vivido en nuestro Fiat, su
paraíso de alegría y de felicidad todas divinas, y mientras vendrá a encontrar otras
bienaventuranzas más sorprendentes, porque mi Querer no se agota jamás, tiene siempre qué
dar, la criatura encontrará sus alegrías y la felicidad que le ha encerrado mi Voluntad estando
en la tierra. Por eso elévate siempre más en Ella, ensancha tus confines, que por cuanto más
de Voluntad Divina tomes en la tierra, tanto más crecerá nuestra Vida en ti, y más felicidad y
alegrías encerrarás en tu alma, y por cuanto más traigas, tanto de más te será dado en el Cielo,
en nuestra patria celestial”.
Sea todo para gloria de Dios y cumplimiento de su Santísima Voluntad.
Deo Gratias.