noble estado con el cual fue creado por Dios, y esto con reinar mi Voluntad en medio de ellos,
he aquí el por qué todas las ansias divinas, los suspiros, las manifestaciones son dirigidas a
hacer conocer nuestra Voluntad, para hacerla reinar, para poder decir a nuestro amor: ¡Cálmate,
que nuestro hijo amado ha llegado a su destino, ya está en posesión de nuestra herencia que le
fue dada en la Creación, cual es nuestro Fiat, y mientras él posee lo nuestro, Nosotros lo
poseemos a él. Por tanto las nupcias están concluidas de nuevo, los esposos han regresado a
su puesto de honor, no queda otra cosa que hacer más que festejar y gozar un tanto bien
después de un tan largo dolor!”
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24-22
Junio 20, 1928
Dios es un acto único. Ejemplo del sol. Quien vive en la Divina Voluntad
vive en este acto único y siente todos sus efectos. Valor de los actos hechos
en la Divina Voluntad. Cómo Jesús estuvo siempre con su Madre y se alejó
cuando hizo su Vida pública. Aplicación al alma.
(1) Mi abandono en el Fiat Supremo y mi vuelo en todos sus actos es continuo, y mientras
giraba en la Creación pensaba en el orden y armonía de todas las cosas, y en la multiplicidad
de los actos del eterno Querer en todo el universo, pero mientras esto pensaba, mi siempre
amable Jesús me ha dicho:
(2) “Hija mía, Dios es un acto único, y si se ven tantos actos en la Creación, no son otra cosa
que los efectos del acto único de Dios; sucede como al sol, el sol es uno, su luz es una sola,
pero los efectos de él, en cuanto su luz toca la tierra y con rapidez se extiende sobre de ella,
son innumerables, se puede decir que produce un efecto distinto sobre cada una de las cosas
que toca, distinto en el color, en la dulzura y en la sustancia que infunde sobre cada una de las
cosas que toca con sus manos de luz; parece que el sol crea tantos actos sucesivos, uno más
bello que el otro, pero no es verdad, no son otra cosa que los efectos de su acto único de luz,
porque la fuerza de un acto único tiene virtud de producir tantos efectos como si fueran tantos
actos sucesivos y distintos, como en efecto son, así que todo lo que tú ves en todo el universo
no son otra cosa que los efectos del acto único de Dios, y porque es único en el acto, tiene virtud
de orden y armonía en todos los efectos que produce. Así sucede para el alma que vive en mi
Divina Voluntad, viviendo en el acto único de Dios, siente todos los efectos de aquel acto único
en todos sus actos, siente en sí el orden, la armonía, la belleza, la fuerza del acto único divino,
que más que luz produce tantos efectos, que siente producirse en sus actos tantos cielos, soles,
mares, prados floridos y todo lo que de bien hay en el cielo y en la tierra; ¿qué no puede encerrar
de grande, de bien, quien vive en mi Voluntad? Todo, es el verdadero sol, que cualquier cosa
que hace y toca produce varias tintas de belleza, de dulzura, de bondad y de múltiples efectos,
porque todos sus actos penden del acto único de Aquél que lo ha creado”.
(3) Después de esto estaba pensando en el gran bien que encierra el obrar en la Divina
Voluntad y mi dulce Jesús ha agregado:
(4) “Hija mía, el obrar en mi Divina Voluntad encierra un valor incalculable, es como si el alma
tuviera dos balanzas en la mano, y pone en cada una de las balanzas un objeto de igual peso y
de igual valor, estos objetos uno es el peso, uno el valor, uno el precio que se puede conseguir;
ahora, en estas balanzas, en una pone Dios su Voluntad, en la otra pone el alma su obrar en
Ella, alzándose estas balanzas, quedan perfectamente equilibradas, y se elevan las dos a la
misma altura, porque siendo la Voluntad de Dios y la del alma una sola, dondequiera que obra,
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