(5) Entonces, sin saber cómo, me ha venido un pensamiento: “Si yo muriera y fuera al
purgatorio, ¿cómo haría? Si aquí estando aprisionada en mi cuerpo, porque es más que una
estrecha prisión, está cercada mi pobre alma, y la siente tanto cuando Jesús me priva de su
adorable presencia, que no sé que haría y sufriría para reencontrarlo, ahora, ¿qué será cuando
rota la cárcel de mi cuerpo y mi alma sin ataduras y libre tome su rápido vuelo y no encuentre a
mi Jesús, centro en el cual debo refugiarme para no salir jamás de él, y en vez de encontrar a
mi vida, el centro de mi reposo, me encontrase arrojada en el purgatorio? ¿Cuál será mi pena
y mi tormento?” Mientras me sentía oprimida por estos pensamientos, mi amado Jesús me ha
estrechado toda a Sí y ha agregado:
(6) “Hija mía, por qué te quieres oprimir, ¿no sabes que quien vive en mi Voluntad tiene un
vínculo de unión con el cielo, con el sol, con el mar, con el viento, con toda la Creación? Sus
actos están fundidos en todas las cosas creadas, porque mi Voluntad, como cosas suyas las ha
puesto todas en común, de manera que toda la Creación siente la vida de esta criatura, y si
pudiera ir al purgatorio, todas se sentirían ofendidas y el universo entero se rebelaría y no la
dejarían ir sola al purgatorio, el cielo, el sol, el viento, el mar, todos la seguirían quitándose de
sus puestos y ofendidos dirían a su Creador: ‘Es Vuestra y nuestra, la vida que nos anima a
todos nosotros la anima a ella, ¿cómo es que va al purgatorio?’ El cielo la reclamaría con su
amor, el sol hablaría con su luz, el viento con sus voces lastimeras, el mar con sus olas ruidosas,
todos tendrían una palabra para defender a aquélla que ha hecho vida común con ellas. Y como
quien vive en mi Voluntad, absolutamente no puede ir al purgatorio, por eso el universo estará
en su puesto y mi Voluntad tendrá el triunfo de llevar al Cielo a quien ha vivido en Ella en esta
tierra de exilio, por eso sigue viviendo en mi Querer y no quieras entristecer tu mente y oprimirte
por cosas que a ti no pertenecen”.
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24-11
Abril 30, 1928
Desorden y reordenamiento. Cómo está establecido el reino
de la Divina Voluntad. Cómo la Redención es el ejército;
la palabra divina es generadora.
(1) Estaba pensando en la Divina Voluntad y, ¡oh! cuántos pensamientos se agolpaban en mi
mente, y habiéndome transportado fuera de mí misma, mi siempre amable Jesús me hizo ver
los muchos castigos con los cuales quiere golpear a las humanas generaciones, y yo
impresionada pensaba entre mí: “¿Cómo podrá venir el reino del Fiat Divino si la tierra abunda
en males y la Justicia divina arma a todos los elementos para destruir al hombre y lo que sirve
al hombre?” Y además, si este reino no vino cuando Jesús vino a la tierra con su presencia
visible, ¿cómo podrá venir ahora? Así como están las cosas parece difícil. Y mi dulce Jesús
moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, todo lo que tú has visto servirá para purificar y preparar a la familia humana; los
trastornos servirán para reordenar, y las destrucciones para edificar cosas más bellas; si un
edificio en mal estado no cae por tierra, no se puede formar el nuevo que será más bello sobre
aquellas mismas ruinas; Yo todo lo dirigiré hacia el cumplimiento de mi Divina Voluntad. Y
además, cuando Yo vine a la tierra no había sido establecido por nuestra Divinidad que debiera
venir el reino de mi Voluntad, sino el de la Redención, y a pesar de la ingratitud humana la
Redención fue efectuada, pero no ha hecho aún todo su camino, muchos pueblos y regiones
viven como si Yo no hubiera venido, por eso es necesario que haga su camino, que camine por
todas partes, porque la Redención es el camino preparatorio para el reino de mi Voluntad, Ella
es el ejército que va por delante para preparar a los pueblos para recibir el régimen, la vida, al
1494 sig