desciende, como todo desciende del Fiat Divino, así que soy el pensamiento, la palabra, la obra
y el paso de todos, todo tomo y todo llevo a mi Creador.’ Se entiende que Adán debía poseer y
encerrar a todos si no se hubiese sustraído de nuestra Voluntad y hubiese vivido siempre en
nuestra unidad, y entonces las generaciones humanas, si esto hubiera sido, habrían vivido todas
en nuestro Querer, así que una habría sido la Voluntad, una la unidad, uno el eco de todos, que
poniendo en común todo, cada uno habría encerrado todo en sí mismo”.
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23-39
Febrero 25, 1928
El Querer Divino está como centro de vida en medio de las
criaturas. Cómo el latido es el rey de la naturaleza y el
pensamiento es el rey del alma.
(1) Mi vuelo en el Fiat Divino es continuo, me parece que Jesús, sus comunicaciones, todo ha
terminado, mucho más que ya no están en mi poder, si el buen Jesús no se digna decirme otra
cosa, yo quedo siempre la pequeña ignorante, porque sin Él no sé adentrarme, ni soy capaz ni
de concebir, ni de decir un solo a, b, c de más, así que debo contentarme y habituarme a vivir
sólo con el Querer Divino, porque Él no me deja jamás, es más, siento que es incapaz de
poderme dejar, porque lo encuentro en mí, fuera de mí, en cada acto mío, con la inmensidad de
su luz se presta a dar vida a mi acto, no hay punto donde no lo encuentre, más bien no hay
punto ni espacio, ni en el Cielo ni en la tierra donde no tenga la primacía su Vida, su luz en acto
de darse a la criatura. Así que encuentro que la Voluntad Divina no puede dejarme, y yo tampoco
puedo separarme de Ella, somos inseparables, no hace las escapadas que me hace Jesús, más
bien si no la tomo como acto primario de mis actos, Ella queda doliente y se lamenta de que en
mi acto no ha tenido la primacía su acto, su luz, su Vida. ¡Oh! Voluntad Divina, cómo eres
adorable, amable e insuperable, cuanto más estoy en Ti más te comprendo y te amo. Pero
mientras mi pobre mente se perdía en el Fiat, mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha
dicho:
(2) “Hija mía, mi Voluntad se encuentra en medio a las criaturas como centro de vida. Así
como el corazón humano se puede llamar rey de la naturaleza, porque si late el corazón la mente
piensa, la boca habla, las manos obran, los pies caminan; si no late el corazón, todo termina de
un golpe, todo, porque falta el rey a la pobre naturaleza, por tanto falta quien rija y dé vida al
pensamiento, a la palabra y a todo lo que puede hacer la criatura. Como rey del alma es el
pensamiento, la sede, el trono donde desenvuelve el alma su actividad, su vida, su régimen.
Ahora, si la naturaleza humana quisiera sofocar el latido del corazón, no tomar en cuenta a su
rey para hablar, pensar y otras cosas, ¿qué cosa sucedería? Ella misma daría muerte a todos
sus actos, así que sería suicida de sí misma; y si el alma quisiera sofocar el pensamiento, no
encontraría la vía donde desenvolver su actividad, por tanto sería como un rey sin reino y sin
pueblo. Ahora, lo que es el corazón para la vida humana, y el pensamiento para el alma, es mi
Voluntad Divina en cada una de las criaturas, Ella es como centro de vida, y de su incesante y
eterno latido, late y la criatura piensa, late y habla, camina y obra, y ellas no sólo no piensan en
esto, sino que la sofocan, sofocan su luz, su santidad, su paz, el recto obrar, el justo y santo
hablar, y algunos la sofocan tanto, que se vuelven suicidas de sus almas, y mi Voluntad en el
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