23-23
Diciembre 18, 1927
Cómo la Virgen poseía el reino del Fiat Divino. Cómo Jesús, desde dentro del velo
de su Humanidad, como sol que surge iba buscando a todas las criaturas. Cómo
cada manifestación Divina es un compromiso que Dios hace con las criaturas.
(1) Estaba pensando en el gran amor cuando mi Sumo Bien Jesús se encarnó en el seno de
la Soberana Señora, y cómo una criatura, si bien santa y sin mancha alguna podía contener un
Dios, y mi siempre amable Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, mi Mamá Celestial poseía mi Voluntad, de Ella estaba tan llena que rebosaba
de luz, pero tanto, que sus olas de luz se alzaban hasta el seno de nuestra Divinidad, y
haciéndose vencedora con la potencia de nuestro Querer Divino que poseía, venció al Padre
Celeste y en su luz raptó la luz del Verbo y lo hizo descender a su seno en la misma luz que se
había formado en virtud de mi Voluntad Divina; jamás habría podido descender del Cielo si no
hubiera encontrado en Ella nuestra misma luz, nuestra misma Voluntad reinante en Ella, si esto
no fuera, sería descender desde el primer momento en casa extraña, en cambio Yo debía
descender en mi casa, debía encontrar dónde debía descender mi luz, mi cielo, mis alegrías sin
número, y la Soberana Celestial con poseer mi Voluntad Divina me preparó esta morada, este
cielo nada desemejante de la Patria Celestial; ¿no es tal vez mi Voluntad la que forma el Paraíso
de todos los bienaventurados? Entonces, en cuanto la luz de mi Fiat me atrajo a su seno, y la
luz del Verbo descendió, estas luces se fundieron juntas, y la Virgen pura, Reina y Madre, con
pocas gotas de sangre que hizo correr de su corazón ardiente formó el velo de mi Humanidad
en torno a la luz del Verbo, la encerró dentro, pero mi luz era inmensa, y mientras mi Mamá
Divina encerró su esfera dentro del velo de mi Humanidad que me formó, no pudo contener los
rayos, ellos desbordaban fuera, y más que sol, que de la altura de su esfera cuando surge
expande sus rayos sobre la tierra para encontrar las plantas, las flores, el mar, a todas las
criaturas para dar a todos los efectos que contiene su luz, y como triunfante desde la altura de
su esfera mira el bien que hace y la vida que infunde en cada cosa que inviste, así hice Yo, más
que sol que surge, desde dentro del velo de mi Humanidad los rayos que desbordaba fuera iban
buscando a todas las criaturas, para dar a cada una mi Vida y los bienes que había venido a
traer sobre la tierra. Estos rayos desde dentro de mi esfera tocaban a cada corazón, llamaban
fuerte para decirle: ‘Ábranme, tomen la Vida que he venido a traeros’. Este mi Sol no se pone
jamás, y continúa aún haciendo su camino expandiendo sus rayos, llamando y volviendo a llamar
al corazón, a la voluntad, a las mentes de las criaturas para dar mi Vida, ¿pero cuántos me
cierren las puertas y llegan a reírse de mi luz? Pero es tanto mi amor, que con todo y esto no
me retiro, continúo mi surgir continuo para dar vida a las criaturas”.
(3) Después de esto estaba siguiendo mi giro en el Querer Divino, y mi amado Jesús ha
agregado:
(4) “Hija mía, cada profecía que les decía a mis profetas acerca de mi venida a la tierra, era
como un compromiso que hacía con las criaturas de venir en medio a ellas, y los profetas
manifestándolas disponían a los pueblos a desear y querer un bien tan grande, y ellos al recibir
estas profecías recibían el depósito del compromiso, y conforme iban manifestando el tiempo y
el lugar de mi nacimiento, así iba aumentando las prendas del compromiso. Así estoy haciendo
con el reino de mi Voluntad, cada manifestación acerca de mi Fiat Divino es un compromiso que
hago, cada conocimiento suyo es una prenda de más que agrego, y si hago mis compromisos
es señal de que así como vino el reino de la Redención, así vendrá el reino de mi Voluntad. Mis
palabras son Vidas que pongo fuera de Mí, y la vida debe tener su morada y producir sus efectos;
¿crees tú que sea cosa de nada una manifestación de más o una de menos? Es un compromiso
de más que hace un Dios, y nuestros compromisos no se pueden perder, y por cuantos más