circulación de la sangre es regular, crecen fuertes, nutridos, de buen color y sanos; en cambio
si el aire es malo, maloliente e infectado, la respiración es obstruida, la circulación de la sangre
es irregular, y no recibiendo la vida del aire puro están débiles, pálidos, enflaquecidos y medio
enfermos. El aire es la vida de las criaturas, sin él no pueden vivir, pero hay una gran diferencia
entre el aire bueno y el malo. Así es el aire del alma, el aire de mi Voluntad mantiene la vida
pura, sana, santa, bella y fuerte como salió del seno de su Creador. El aire asesino del querer
humano deforma a la pobre criatura, la hace descender de su origen y crece enferma, débil, de
dar piedad”.
(4) Después, con un énfasis más tierno ha agregado: “¡Oh Voluntad mía, cómo eres amable,
admirable, potente! Tu belleza enamora los Cielos y mantiene el encanto que rapta a toda la
corte celestial, de modo que son felices porque no pueden apartar su mirada de Ti, ¡ah! con tu
belleza encantadora que todo rapta, rapta la tierra y con tu dulce encanto encanta a todas las
criaturas, a fin de que una sea la Voluntad de todos, una la santidad, una la vida, uno tu reino,
uno tu Fiat, como en el Cielo así en la tierra”.
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23-12
Noviembre 2, 1927
Diferencia que hay entre quien vive en el Querer Divino y obra en
Él, y entre quien hace el bien en la noche de la voluntad humana.
(1) Mi vuelo es continuo en el Querer Divino y mi pobre inteligencia está como fijada en Él, y
en su luz comprendía la gran diferencia entre el obrar en el Querer Supremo y entre el obrar
humano, bueno en sí mismo, pero que falta la Vida del Fiat Divino en la acción de la criatura, y
decía entre mí: “¿Será posible tanta diferencia?” Y mi amado Jesús moviéndose desde dentro
de mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, la voluntad humana formó la noche a la familia humana en sus almas, y si hacen
obras buenas, aun importantes, como el bien por sí mismo es luz, hacen salir de ellos mismos
tantas pequeñas luces, puede ser luz de un fósforo, luz de una pequeña vela, de una lamparita
eléctrica; según el bien que hay dentro de la acción humana y multiplicidad de ellas, así vienen
formadas luces pequeñas y luces un poco más grandes, y por cuantas hay, tienen el bien, en
virtud de sus pequeñas luces, de no quedar ellos y los que los circundan en la oscuridad, pero
no tienen virtud de hacer cambiar la noche en día, así que podrán ser también como ciudades o
habitaciones que poseen el bien de tantas luces eléctricas, aunque también están sujetas a
apagarse, pero que puedan hacer cambiar la noche en día les será imposible, porque no es
naturaleza de la luz formada por el ingenio del hombre, tanto en el alma como en el cuerpo, el
poder formar el pleno día, sólo el sol tiene esta virtud de hacer huir las tinieblas nocturnas y
formar su pleno día, que resplandeciente de luz y calor alegra la tierra con todos sus habitantes,
y donde resplandece produce sus efectos vitales a toda la naturaleza. Ahora, sólo el vivir en mi
Querer y el obrar en Él es siempre día, y el alma, conforme obra, sea pequeña, sea grande su
acción, obra bajo el reflejo del Sol eterno e inmenso de mi Fiat, el cual reflejando en la acción
de la criatura, viene formado en virtud de Él el sol en la acción humana, en la cual quedan en
posesión de estos soles que les hacen gozar el pleno día continuado, y como estos soles han
sido formados en virtud de los reflejos del Sol de mi Querer Divino, que posee la fuente de la
luz, la acción humana convertida en sol es alimentada por la fuente de la luz, y por eso no están
sujetos ni a apagarse ni a disminuir de luz. Ve entonces que gran diferencia hay entre quien
obra y vive en mi Voluntad, y entre quien obra el bien fuera de Ella, es la diferencia entre quien