una obra puedo no quererlo, pero de potencia jamás, Yo dispondré de tal modo las cosas, las
circunstancias, las criaturas, los eventos, que volveré fácil que mi Voluntad sea conocida”.
(5) Después me sentía toda afligida y pensaba entre mí: “Cómo es duro mi estado, siento que
no puedo seguir adelante, el Querer Divino es inexorable, inmutable, y si se tiene que hacer con
Él, con el Fiat no se juega, se siente todo el peso de su inmutabilidad y por eso se queda
inmutable con su inmutabilidad, impasible a todo, nos pone en las condiciones de querer lo que
Él quiere, aunque fuesen castigos y las mismas privaciones de Jesús que tanto me cuestan,
todo lo que quiere Él, todo nos lo cede, pero de lo que quiere el alma, nada nos cede, ni siquiera
una coma”. Pero mientras esto pensaba, mi dulce Jesús se ha movido en mi interior y me ha
dicho:
(6) “Hija mía, mi Voluntad quiere ser libre en el alma y por eso no quiere ceder ni un punto, ni
una coma de lo que el alma quiere, aunque fuera santo, en ella no quiere encontrar límites,
quiere extender su dominio en todo, quiere que lo que quiere y hace mi Voluntad, lo debe querer
y hacer el alma, por eso hace sentir todo el peso de su inmutabilidad para volverla inmutable,
de modo que no debe estar sujeta a mudarse porque ve sufrir a las criaturas, o porque las ve
privadas de un bien temporal, o porque lo quiere dar, esto sería salir de su inmutabilidad, esta
es santidad humana; la santidad de mi Voluntad es Santidad Divina y no admite estas
debilidades, si mi Voluntad estuviese sujeta a esto, nuestra justicia debería estar sin vida en
nuestro Ser Supremo, lo que no puede ser. Si tú supieras en qué punto se encuentra nuestra
justicia en estos tiempos, y si quisiera desagravarse del todo sobre ti quedarías triturada, y mi
Voluntad no quiere triturarte, sino que quiere que las criaturas también sufran en parte la pena
para hacerlos abrir los ojos en la gran ceguera en la que han caído. Casi todas las naciones
viven a costa de las deudas, si no contraen deudas no pueden vivir, y con todo y eso festejan,
no se ahorran en nada, están formando planes de guerras, haciendo gastos enormes; ¿no ves
tú misma la gran ceguera y locura en la cual han caído? Y tú pequeña niña, quisieras que mi
justicia no los golpease, que fuera magnánimo en los bienes temporales, así que quisieras que
se volvieran más ciegos y más locos. Y viendo que no cedo a todas tus peticiones te lamentas
y sintiendo que mi Voluntad ha tomado puesto en toda tu alma sin dejarte libre en nada, sientes
toda la fuerza de la santidad e inmutabilidad de mi Voluntad Divina y además, te lo he dicho
tantas veces, que mis privaciones no son otra cosa que vacíos que está haciendo mi justicia
para golpear a los pueblos. Por eso hija mía no te abatas, tú no sabes cuanto te amo y cuantos
tesoros he puesto en ti, no puedo dejarte, debo mirar todos los dones que he puesto en ti, debes
saber que cada palabra mía es un don divino, y ¿cuántas te he dicho? Y cuando Yo doy jamás
vuelvo a tomar el don, y para estar seguro que mis dones están al seguro, me estoy a guardia
de mis dones y del alma que los posee; por eso déjame hacer y haz que mi Voluntad reine
libremente en ti”.
Deo Gratias