(6) Entonces pensaba entre mí: “Si Adán por una sola vez que se sustrajo de la Divina
Voluntad cayó tan bajo y cambió su fortuna en miseria, su felicidad en amargura, ¿qué será de
nosotros que tantas y tantas veces nos sustraemos de esta adorable Voluntad?” Pero mientras
esto pensaba, mi amado y único bien ha agregado:
(7) “Hija mía, Adán cayó tan bajo porque se sustrajo de una Voluntad expresa de su Creador,
en la cual venía encerrada la prueba para probarlo en su fidelidad hacia Aquél que le había dado
la vida y todos los bienes que poseía. Mucho más que lo que Dios pedía de él ante los tantos
bienes que gratuitamente le había dado, era que se privara, de los tantos frutos que le había
otorgado, sólo de un fruto por amor a Aquél que tanto le había dado. Y en este pequeño sacrificio
que Dios quería de él, le había hecho saber que no quería otra cosa que estar seguro de su
amor y de su fidelidad. Adán debería haberse sentido honrado de que su Creador quería estar
seguro del amor de su criatura. Se acrecentó la culpa porque aquél que lo atrajo y persuadió a
caer no era un ser superior a él, sino una vil serpiente, su capital enemigo. Su caída trajo más
graves consecuencias porque era la cabeza de todas las generaciones, por tanto todos los
miembros debían sentir como connaturalmente los efectos del mal de su cabeza. Mira entonces
que cuando una Voluntad mía es expresa, querida y mandada, el pecado es más grave y las
consecuencias son irremediables, y sólo mi misma Voluntad puede reparar tanto mal, como
sucedió a Adán; en cambio cuando no es expresa, si bien la criatura está en deber de pedir para
conocer mi Voluntad en su obrar, si dentro de su acto entra un bien es la pura gloria mía; pero
si no es expresa, no es tan grave el mal y es más fácil encontrar remedio, y esto lo hago a cada
criatura para probar su fidelidad y también para poner al seguro el amor con el que dicen que
me aman; ¿quién es aquél que no quiere estar seguro de un terreno que adquiere, tanto que
hasta llega a hacer las escrituras? ¿Quién es aquél que no quiere estar seguro de la fidelidad
de un amigo, de la lealtad verdadera de un siervo? Entonces para estar seguro hago conocer
que quiero los pequeños sacrificios, los cuales le llevarán todos los bienes, la santidad, y
realizarán la finalidad para la que fueron creados; en cambio si son reacias, todo estará
trastornado en ellas y todos los males le lloverán encima. Pero el no hacer mi Voluntad es
siempre un mal, más o menos grave según el conocimiento que de Ella se posee”.
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21-14
Abril 12, 1927
Cómo la Divina Voluntad es equilibrada. Dios en la Creación puso
todas las relaciones entre el hombre y las cosas creadas.
Ejemplo de una ciudad. La nube luminosa.
(1) Mi pobre estado se hace cada vez más penoso por las privaciones de mi dulce Jesús. Qué
duro martirio y muerte sin la dulce y amada esperanza de reencontrar la vida; el dolor de haberlo
perdido me aturde, me petrifica y expande sobre mi pobre alma un rocío maléfico, el que
expuesto a los rayos de un sol ardiente, en vez de vivificarme me seca, y quitándome los
humores vitales, como hacen las heladas con las plantas, si no me hace morir me marchita y
me quita lo más bello de la vida. ¡Oh! cómo me sería más dulce la muerte, más bien sería para
mí la fiesta más bella, porque encontraría a Aquél que amo, que curaría todas mis heridas. ¡Oh!
privación de mi Sumo Bien Jesús, cuán dolorosa y despiadada eres, por eso en el adorable
Querer llamo a todos a llorar mi dura suerte, llamo al cielo con su inmensidad a llorar por Aquél
que tanto suspiro; llamo a las estrellas con su tembloroso centelleo a llorar junto conmigo, a fin
de que con su llanto dirijan los pasos de Jesús hacia mí para no hacerme sufrir más; llamo al
sol para que convierta su luz en lágrimas y su calor en dardos encendidos para atacar a Jesús
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