(7) Después de todo esto estaba pensando en el gran bien que nos trae la Divina Voluntad, y
mientras estaba toda inmersa en Ella, mi dulce Jesús ha agregado:
(8) “Hija mía, así como el sol, que cuando surge hace huir las tinieblas y hace surgir la luz,
cambia la humedad de la noche de la cual las plantas han sido investidas, de modo que yacían
oprimidas, adormecidas y melancólicas, y en cuanto surge el sol cambia esa humedad en perlas,
embelleciendo todo, plantas, flores y sobre toda la naturaleza su halo argentino da de nuevo la
alegría, la belleza, quita el entorpecimiento de la noche y con su encanto de luz parece que da
la mano a toda la naturaleza para vivificarla, embellecerla y darle la vida. El mar, los ríos, las
fuentes, dan temor en la noche, pero en cuanto surge el sol, los rayos solares hacen huir ese
temor e invistiéndolos hasta el fondo forma en ellos un fondo de oro y de plata, cristaliza a las
aguas y de ellas forma el encanto más bello; así que toda la naturaleza resurge por medio del
sol, si no fuera por el sol se podría llamar obra sin vida. Más que sol es mi Voluntad, en cuanto
surge en el alma la viste de luz, todos sus actos son embellecidos con luz divina, de modo que
se convierten en más que fulgidísimos brillantes y en adornos preciosos, mientras que antes que
surgiera el Sol de mi Querer eran como el rocío nocturno, que oprime a las plantas y no les da
ningún tinte de belleza, en cambio al surgir el sol aquel rocío forma el más bello ornamento a
todas las plantas y da a cada una su tinta de belleza y hace resaltar la diversidad y vivacidad de
los colores. Así, en cuanto surge mi Querer, todos los actos humanos quedan investidos de luz,
toman su puesto de honor en mi Voluntad, cada uno recibe su especial tinte de belleza y la
vivacidad de los colores divinos, de modo que el alma queda transfigurada y cubierta de una
belleza indescriptible. Conforme surge el Sol de mi Querer pone en fuga todos los males del
alma, quita el sopor que han producido las pasiones, más bien ante la luz del Fiat Divino las
mismas pasiones besan aquella luz y ambicionan convertirse en virtudes para hacer homenaje
a mi eterno Querer; en cuanto Él surge todo es alegría, y las mismas penas que, como mares
en la noche dan temor a las pobres criaturas, si surge mi Querer pone en fuga la noche de la
voluntad humana y quitando todo temor forma su fondo de oro en aquellas penas y con su luz
inviste las aguas amargas de las penas y las cristaliza en mares de dulzura, de modo de formar
un horizonte encantador y admirable, ¿qué no puede hacer mi Querer? Todo puede hacer y
todo puede dar, y donde surge hace cosas dignas de nuestras manos creadoras”.
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21-10
Marzo 26, 1927
Quien posee la Divina Voluntad es el llamamiento a todos
los actos de Ella. Tantas veces se resurge en la Vida Divina
por cuantos actos se hacen en la Divina Voluntad. Cómo quien
no hace la Divina Voluntad es el ladrón de la Creación.
(1) Estaba pensando entre mí: “Cuando giro en la Suprema Voluntad siguiendo sus actos en
la Creación y en la Redención, parece que todas las cosas hablan, que todas tienen algo que
decir de este admirable Querer, en cambio cuando estoy ocupada en otra cosa, todas las cosas
se ponen en silencio, parece que no tienen nada que decir”. Pero mientras esto pensaba, ha
penetrado el sol en mi pequeña recámara y su luz golpeaba sobre mi cama y yo me he sentido
investir por su luz y su calor; mientras estaba en esto ha salido una luz de dentro de mi interior,
y arrojándose en la luz del sol, ambas luces se han besado. Yo quedé sorprendida y mi dulce
Jesús me ha dicho:
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