sino junto conmigo está tu Voluntad obrante en toda la Creación, que pide que venga tu Reino.
Ella misma quiere sus derechos enteros y completos sobre todos y todo, y sólo con venir el
Reino del Fiat Supremo a la tierra todos sus derechos le serán devueltos. Escucha oh Jesús,
cómo es conmovedora la voz de tu Fiat en todo el azul del cielo, cómo es elocuente en el sol,
cómo es atrayente y fuerte en el mar, por todas partes se oye resonar tu Fiat que quiere los
derechos de su Reino. ¡Ah! escucha a tu mismo Fiat, escucha a tu pequeña hija que haciendo
suyos todos los actos de Él, te pide, te suplica que venga tu Reino, y que si bien recién nacida
apenas, como soy, también yo quiero mis derechos, ¿y sabes, oh Jesús, cuáles son? Que a tu
Voluntad yo le devuelva toda la gloria, el honor, como si ninguno la hubiese ofendido, como si
todos la hubiesen cumplido, adorado y amado, si soy su hija quiero que sus derechos le sean
devueltos, y quiero también que a mi primer padre Adán le sea devuelto el honor como si no se
hubiese sustraído de tu Voluntad”. Y mi dulcísimo Jesús, todo conmovido me ha dicho:
(6) “A mi pequeña hija que toma tan a pecho los derechos de mi Fiat Divino y que se sirve de
su mismo poder para abrirse camino en mi corazón, todo le será concedido, ¿cómo no
contentarte hija mía? A ti todo te será dado, más bien remediaremos juntos lo que se refiere a
mi Voluntad y lo que respecta a las criaturas, ¿no estás contenta? Mira hija mía, desde que mi
Voluntad salió en campo en la Creación, ha estado siempre firme e irremovible en hacer el bien,
a pesar de tantas inconstancias y ofensas de las criaturas, Ella triunfando sobre todo ha hecho
su curso de siempre, siempre beneficiar. Mira, para hacer resurgir a la criatura en la firmeza, en
el bien perenne, en la irremovilidad de mi Querer, quiero establecer mi Reino en medio de ellas.
Ve entonces en qué punto te he puesto, en la firmeza e irremovilidad del Fiat para poderte hacer
extender en Él este mi Reino, y así como mi Querer triunfa sobre todo con su firmeza, así tú con
su firmeza y en la irremovilidad de sus actos triunfarás sobre todo y reordenarás el orden divino
entre las dos voluntades, y la Divina Voluntad será reintegrada en su gloria y la humana se
pondrá nuevamente en el orden establecido por Dios”.
(7) Después de escribir esto, pensaba entre mí que no era necesario lo que está escrito arriba,
mucho más que continuando la fiebre escribo con trabajo y sólo escribo un poco para contentar
a Jesús. Y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(8) “Hija mía, el alma para vivir en mi Voluntad debe subir, y para subir a Ella debe dejar lo
que a mi Voluntad no pertenece, debe dejar sus míseros harapos, sus costumbres vulgares, sus
alimentos viles, sus miserias, todo debe dejar para servirse de vestiduras reales, de costumbres
divinas, de alimentos preciosos y substanciosos, de riquezas infinitas, en suma, de todo lo que
pertenece a mi Voluntad; lo que has escrito por ahora te sirve a ti, sirve al Reino del Fiat
Supremo, después será norma para quien debe vivir en él, así como también deben servirse de
todos los actos obrantes de mi Voluntad para mantenerse en los confines de mi Reino. Por eso
lo que a ti no te parece necesario, es necesario para la formación de mi Reino Supremo”.
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20-49
Enero 16, 1927
Cómo en el reino del Fiat todas las cosas son completas, hasta los matices de todos los
colores. Quien vive en Él toma todo como de un solo golpe.
(1) Continúo abismándome en el Supremo Querer y mi dulce Jesús se hacía ver que apoyaba
su cabeza sobre la mía, y yo estando sufriente le he dicho: “Amor mío, mira, estoy en tu amable
Querer y queriéndome ir contigo al Cielo, es precisamente Él quien te pide que me lleves
Contigo, no yo, por eso contenta a tu misma Voluntad, que estando por todas partes, por doquier
te pide, en el cielo, en el sol, en el mar, que a su pequeña hija no la tengas más en el exilio,
lejana de Ti, sino que después de tantos trabajos y privaciones la hagas arribar a tu Patria
1303 sig