la faz de la tierra parecía renovada, la columna adquiría su primer lustre y esplendor. ¡Oh días
felices, desde lejos yo os saludo, pues tanta gloria daréis a la Iglesia y tanto honor a Dios que
es su Cabeza!
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3-2
Noviembre 3, 1899
Entretenimiento de Jesús con Luisa.
(1) Esta mañana mi amable Jesús ha venido y me ha transportado fuera de mí misma, dentro
de una iglesia y ha desaparecido, y yo me he quedado sola. Ahora, encontrándome ante la
presencia del Santísimo Sacramento, he hecho mi acostumbrada adoración, pero mientras esto
hacía, me parecía que me hubiera vuelto toda ojos para ver si podía descubrir a mi dulce Jesús.
Mientras estaba en esto lo he visto sobre el altar, como niño, que me llamaba con su graciosa
manita. ¿Quién puede decir mi contento? Volé a Él, y sin pensar en otra cosa, lo he estrechado
entre mis brazos y lo he besado, pero en el momento de hacer esto ha tomado un aspecto serio,
y mostraba que no le agradaban mis besos y ha comenzado a rechazarme. Yo, no tomando en
cuenta esto, continué y le dije: “Querido mío, bello, el otro día Tú quisiste desahogarte conmigo
con besos y con abrazos, y yo te di toda la libertad; hoy quiero contigo desahogarme también
yo, ah, dame la libertad”. Pero Él seguía rechazándome, y viendo que yo no cesaba ha
desaparecido. ¿Quién puede decir cuán mortificada y pensativa quedé al encontrarme en mí
misma? Pero después de un poco ha regresado, y yo le pedía perdón por mis impertinencias;
me ha perdonado queriendo Él desahogarse conmigo, y mientras me besaba me ha dicho:
(2) “Amada de mi corazón, mi Divinidad habita en ti habitualmente, y a medida que tú vas
inventando nuevas cosas para deleitarme contigo, así Yo, para estar a la par, uso nuevos modos
para hacer que te deleites Conmigo”.
(3) Con esto entendí que fue una broma que Jesús quería hacer.
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3-3
Noviembre 4, 1899
Efectos diferentes entre la presencia de Jesús y la del demonio.
(1) Como esta mañana el bendito Jesús no venía, el demonio trataba de tomar su aspecto y
hacerse ver, pero yo no advirtiendo los acostumbrados efectos, he comenzado a dudar y me he
persignado con la cruz, primero yo y después a él, y el demonio viéndose persignado temblaba;
enseguida lo rechacé de mí sin mirarlo. Poco después ha venido mi amado Jesús, y temiendo
que fuese otra vez el espíritu maligno, trataba de rechazarlo e invocar la ayuda de Jesús y de la
Reina Mamá, pero Él para asegurarme que no era el demonio me ha dicho:
(2) “Hija mía, para asegurarte si soy Yo, o no soy Yo, tu atención debe estar en los efectos
internos, si se mueven a virtud o a vicio, ya que como mi naturaleza es virtud, de ninguna otra
cosa hago herederos a mis hijos, más que de virtud. Esto lo puedes comprender también en la
naturaleza humana, que siendo carne, sucede que si tiene alguna llaga, la carne se cambia en
pus y se puede decir que no es más carne; así mi naturaleza, si mínimamente pudiese retener
en sí la sombra del vicio, cesaría de ser aquel Dios que es, lo que no puede suceder jamás”.
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