entretenimientos continuos, ni darse besos, ni participar las alegrías más íntimas y secretas. En
cambio en el alma en la cual no vemos nuestra Voluntad, no podemos entretenernos porque
nada vemos que sea nuestro, en ella se siente tal desconcierto, una tal desemejanza de pasos,
de obras, de palabras, de amor, que por sí misma se pone a distancia de su Creador, y Nosotros
donde vemos que no está el imán potente de nuestro Querer, que nos hace como olvidar la
infinita distancia que hay entre el Creador y la criatura, desdeñamos entretenernos con ella,
colmarla de nuestros besos y favores. He aquí por qué el hombre con sustraerse de nuestra
Voluntad despedazó nuestros entretenimientos y destruyó nuestros designios que teníamos al
formar la Creación, y sólo con reinar nuestro Fiat Supremo, con establecer su Reino, serán
realizados nuestros designios y retomados nuestros entretenimientos sobre la faz de la tierra”.
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20-28
Noviembre 21, 1926
Ternura de Jesús en el punto de la muerte. Cómo quien
vive en el Querer Divino tiene el primado sobre todo.
(1) Me sentía toda afligida por la muerte de improviso de una hermana mía, el temor de que
mi amable Jesús no la tuviese Consigo me desgarraba el ánimo y al venir mi sumo Bien Jesús
le he dicho mi pena, y Él todo bondad me ha dicho:
(2) “Hija mía, no temas, ¿no está acaso mi Voluntad que suple a todo, a los mismos
Sacramentos y a todas las ayudas que se pueden dar a una pobre moribunda? Mucho más
cuando no está la voluntad de la persona de no querer recibir los Sacramentos y todas las
ayudas de la Iglesia, que como madre da en aquel punto extremo. Debes saber que mi Querer
al arrebatarla de la tierra de improviso me la ha hecho circundar por la ternura de mi Humanidad,
mi corazón humano y divino ha puesto en campo de acción mis fibras más tiernas, de modo que
sus defectos, sus debilidades, sus pasiones, han sido miradas y pesadas con tal fineza de
ternura infinita y divina, y cuando Yo pongo en campo mi ternura no puedo hacer menos que
tener compasión y dejarla pasar a buen puerto, como triunfo de la ternura de tu Jesús. Y
además, ¿no sabes tú que donde faltan las ayudas humanas abundan las ayudas divinas? Tú
temes porque no había nadie a su alrededor y si quiso ayuda no tuvo a quien pedirla. ¡Ah, hija
mía, en aquel punto las ayudas humanas cesan, no tienen ni valor ni efecto, porque el alma
entra en el acto único y primero con su Creador, y en este acto primero a ninguno le es dado
entrar, y además, a quien no es un perverso, la muerte repentina sirve para no hacer poner en
campo la acción diabólica, sus tentaciones, los temores que con tanto arte arroja en los
moribundos, porque se los siente arrebatar sin poderlos tentar ni seguir, por eso lo que se cree
desgracia por los hombres, muchas veces es más que gracia”.
(3) Después de esto me he abandonado toda en el Supremo Querer y mi dulce Jesús
continuando su hablar me ha dicho:
(4) “Hija mía, quien vive en mi Querer tiene el primado sobre todo y sobre todos los actos de
las criaturas, tiene delante a su Creador el acto primero en el amor, así que si las otras criaturas
aman, el alma que vive en mi Querer se encuentra la primera a amar, las demás vienen, quien
en segundo, quien en tercero, quien en cuarto, según la intensidad de su amor; si las otras
criaturas me adoran, me glorifican, me piden, el alma que vive en mi Querer se encuentra la
primera en adorarme, en glorificarme, en pedirme. Esto es connatural, porque mi Voluntad es
vida y acto primero de todas las criaturas, por consiguiente quien vive en Ella se encuentra en
su acto primero, y es la primera sobre todas las criaturas delante a Dios en hacer todos los actos
de ellas y en hacer todos los actos que ellas no hacen. Así que la Soberana del Cielo que no
dio jamás vida a su querer, sino tuvo toda su vida en el Mío, tiene como derecho el primado, por
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