de ellos como vida propia, porque la verdadera felicidad tiene principio en el interior del alma,
por eso la felicidad que reciben continuamente de la Divinidad, da la mano, el beso, a la felicidad
que poseen dentro y por eso son plenamente felices; así el alma que posee mi Voluntad tendrá
mi Vida perenne en ella, que le servirá de alimento continuo, no una vez al día como el alimento
de mi Vida Sacramental, porque mi Voluntad hará más desahogo, no se contentará con darse
una vez al día, sino que se dará continuamente, porque sabe que tienen paladares puros y
estómagos fuertes para gustar y digerir en cada momento la fuerza, la luz, la Vida Divina; y los
Sacramentos, mi Vida Sacramental, servirán como alimento, como deleite, como nueva felicidad
a la Vida del Fiat Supremo que poseerán. El Reino de mi Querer será el verdadero eco de la
Patria Celestial, que mientras los bienaventurados poseen como vida propia a su Dios, lo reciben
también de fuera de ellos mismos, así que dentro y fuera de ellos, Vida Divina poseen y Vida
Divina reciben. ¿Cuál no será mi felicidad al darme Sacramentado a los hijos del Fiat Eterno y
encontrar en ellos mi misma Vida? Entonces se tendrá el fruto completo de mi Vida
Sacramental, y al consumirse las especies no tendré más el dolor de dejar a mis hijos sin el
alimento de mi Vida continua, porque mi Voluntad, más que accidentes Sacramentales
mantendrá su Vida Divina siempre con su plena posesión. En el reino de mi Querer no habrá ni
alimentos, ni comuniones interrumpidos, sino perennes, y todo lo que Yo hice en la Redención
les servirá no más de remedio, sino de deleite, de alegría, de felicidad y de belleza siempre
creciente. Así que el triunfo del Fiat Supremo dará el fruto completo al reino de la Redención”.
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20-20
Noviembre 3, 1926
Por cuantos actos hacemos en la Voluntad de Dios, tantos
caminos preparamos para recibir los sufragios en el purgatorio.
(1) Continúo viviendo toda abandonada en la adorable Voluntad, y mientras rezaba pensaba
entre mí: “Cuánto quisiera descender a la prisión de las almas purgantes para liberarlas a todas,
y en la luz del Querer Eterno llevarlas todas a la Patria Celestial”. Mientras estaba en esto, mi
dulce Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, por cuanto más estuvieron sometidas a mi Voluntad las almas que han pasado
a la otra vida, por cuantos más actos hicieron en Ella, tantas más vías se formaron para recibir
los sufragios de la tierra. Así que por cuanto más hicieron mi Voluntad, formándose las vías de
comunicación de los bienes que hay en mi Iglesia y que me pertenecen, no hay vía que se hayan
hecho que no les lleven, a quién un alivio, a quién una oración, a quién una disminución de
penas; los sufragios caminan por estas vías reales de mi Querer para llevar a cada una el mérito,
el fruto y el capital que se han formado en mi Voluntad, por eso sin Ella no hay vías ni medios
para recibir los sufragios. Si bien los sufragios y todo lo que hace la Iglesia descienden siempre
al purgatorio, pero van a aquellos que se formaron las vías, para los demás que no hicieron mi
Voluntad, las vías están cerradas o bien de hecho no existen, y si se salvaron es porque al
menos en el punto de muerte reconocieron el supremo dominio de mi Querer, lo han adorado y
se han sometido a Él, y este último acto los ha puesto a salvo, de otra manera no podrían ni
siquiera salvarse. Para quien ha hecho siempre mi Voluntad no existen vías para el purgatorio,
su vía es directa al Cielo; quien no en todo y siempre, pero en gran parte ha reconocido mi
Querer y se ha sometido a Él, se ha formado tantas vías y recibe tanto, que enseguida el
purgatorio la envía al Cielo. Ahora, así como las almas purgantes para recibir los sufragios
debían haberse formado las vías, así los vivientes, para mandar los sufragios deben hacer mi
Voluntad para formarse las vías y hacer subir los sufragios al purgatorio; si hacen sufragios y de
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