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Octubre 2, 1926
Cómo las generaciones están ligadas entre ellas, y por eso, quién pide,
quién recibe y quién posee. Cómo Jesús da de acuerdo a nuestras
disposiciones. Su palabra es nueva creación.
Cómo en el Cielo no hay secretos.
(1) Me sentía amargada a lo sumo por la privación de mi dulce Jesús, ¡oh! cómo me sentía
mal, no podía más, pero cuando he llegado como a los extremos del dolor, se ha movido en mi
interior y todo afligido me ha dicho:
(2) “Hija mía, estoy viendo cuánto debo agrandar los confines del Reino de mi Voluntad, para
dar la posesión de él a las criaturas, sé que ellas no pueden tomar la interminabilidad que
contiene el Reino de mi Querer, porque no les es dado como criaturas, abarcar y abrazar una
Voluntad correspondiente a un Reino que no tiene confines, porque siendo ella creada, siempre
es restringida y limitada, pero a pesar de que es limitada, según sus disposiciones Yo dispongo
más o menos los bienes, la extensión de los confines que debe poseer. Por eso estoy viendo a
los que vendrán, qué disposiciones tendrán; estoy viendo a los presentes para ver las
disposiciones que tienen, porque los presentes deben pedir, conseguir, preparar el Reino del
Fiat Supremo a los que vendrán, y según las disposiciones de ellos y el interés de los presentes,
así voy ensanchando los confines de mi Reino, porque las generaciones están tan unidas entre
ellas, que siempre sucede así, que una pide, la otra prepara, la otra consigue y otra posee. Así
sucedió en mi venida a la tierra para formar la Redención, no fueron los presentes los que
pidieron, que suspiraron, que lloraron para obtener sus bienes, estos los gozan y los poseen,
sino fueron aquellos que estaban antes de mi venida, y según las disposiciones de los presentes
y las oraciones y disposiciones de los pasados, Yo ensanchaba los confines de los bienes de la
Redención, porque un bien sólo es dado por Mí cuando puede ser útil a las criaturas, pero si
utilidad no les lleva, ¿en qué aprovecharía el darlo? Y esta utilidad es tomada por ellas si tienen
más disposiciones. ¿Pero sabes tú cuándo ensancho sus confines? Cuando te manifiesto un
conocimiento nuevo que se refiere al Reino de mi Voluntad. Por eso antes de manifestártelo
doy una mirada a todos, para ver sus disposiciones, si les será útil, o bien será para ellos como
no dicho, y viendo que Yo quiero ensanchar de más mis confines para darles más bienes, más
alegrías, más felicidad para poseer, y porque ellos no están dispuestos, me siento afligido y
espero tus oraciones, tus giros en mi Querer, tus penas, para disponer a los presentes y a los
futuros, y después vuelvo a las nuevas sorpresas de mis manifestaciones sobre mi Voluntad.
Por eso cuando no te hablo estoy afligido, mi palabra es el don más grande, es una nueva
creación, y no pudiéndolo sacar de Mí porque las criaturas no están dispuestas para recibirlo,
siento en Mí el peso del don que quiero dar, y no pudiéndolo dar quedo afligido y taciturno. Y
mucho más crece mi aflicción al verte afligida por causa mía; si tú supieras cómo siento tu
tristeza, cómo se derrama toda en mi corazón, porque mi Voluntad me la lleva hasta lo íntimo
de mi corazón, porque Yo no tengo dos voluntades, sino una, y como Ésta reina en ti, como
consecuencia me trae hasta dentro de Mí tus aflicciones, por eso ruega y tu vuelo sea continuo
en el Fiat Supremo, a fin de que implores que las criaturas se dispongan y Yo vuelva de nuevo
a tomar la palabra”.
(3) Dicho esto ha hecho silencio y yo he quedado más afligida que antes y sentía todo el peso
que sentía Jesús por las indisposiciones de las criaturas, sentía como si no me debiera hablar
más por ahora, pero Jesús queriéndome consolar de mi aflicción y también para consolarse a
Sí mismo, me ha dicho:
(4) “Hija mía, ánimo, ¿crees tú que se conocerá todo lo que ha pasado entre Yo y tú? No hija
mía. Haré conocer lo que será necesario, lo que pertenece al Reino del Fiat Supremo, es más,