no era esta la voluntad del padre médico, sino que su voluntad es verlos curados. Así soy Yo,
hiero para curarlos, los destruyo para resucitarlos. Que muchos perezcan, no es esa mi
Voluntad, esto es efecto de su malvada y obstinada voluntad, es efecto de este eco venenoso
que, hasta no verse destruidos, quieren enviármelo”.
(5) Y yo: “Dime, mi único Bien, ¿cómo podría endulzarte este eco venenoso que tanto te
aflige?”
(6) Y Él: “El único medio es que tú hagas siempre todas tu obras con la sola finalidad de
agradarme y que uses todos tus sentidos y potencias con la finalidad de amarme y glorificarme.
Haz que cada pensamiento tuyo, palabra y todo lo demás, no quiera otra cosa que el amor que
tienes hacia Mí, así tu eco subirá agradable a mi trono y endulzará mi oído”.
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2-88
Octubre 28, 1899
¿Quién eres tú y quién soy Yo?
(1) Esta mañana mi amable Jesús ha venido en medio de una luz, y mirándome como si me
penetrara por todos lados, tanto que me sentía aniquilada, me ha dicho:
(2) “¿Quién soy Yo, y quién eres tú?”
(3) Estas palabras me penetraban hasta la médula de los huesos y descubría la infinita
distancia que hay entre el Infinito y el finito, entre el Todo y la nada; y no sólo eso, sino que
descubría también la malicia de esta nada y el modo como se había enfangado, me parecía
como un pez que nada en las aguas, así mi alma nadaba en la podredumbre, en los gusanos y
en tantas otras cosas aptas solamente para dar horror a la vista. ¡Oh Dios, qué vista tan
abominable! Mi alma quería huir de la vista de Dios tres veces Santo, pero con otras dos palabras
me ató: “¿Cuál es mi Amor hacia ti? Y, ¿cuál es tu correspondencia hacia Mí?”
(4) Ahora, mientras a la primera palabra habría querido huir espantada por su presencia, a la
segunda palabra, ¿cuál es mi Amor hacia ti? Me he encontrado abismada, atada por todas
partes por su amor, así que mi existencia era un producto de su amor, y si este amor cesaba,
yo no existía más. Entonces, me parecía que los latidos del corazón, la inteligencia y hasta el
respiro eran todos una reproducción de su Amor, yo nadaba en Él y aun el querer huir me parecía
imposible, porque su amor me circundaba por todos lados. Mi amor me parecía como una gotita
de agua arrojada en el mar, que desaparece y no se puede distinguir más.
(5) Cuántas cosas he comprendido, pero si las quisiera decir todas me alargaría demasiado.
Entonces Jesús ha desaparecido y yo he quedado toda confundida, me veía toda pecado y en
mi interior imploraba perdón y misericordia. Poco después mi único Bien ha regresado y yo me
sentía toda bañada por la amargura y por el dolor de mis pecados, y Él me ha dicho:
(6) “Hija mía, cuando un alma está convencida de haber hecho mal al ofenderme, hace ya el
oficio de la Magdalena que bañó mis pies con sus lágrimas, los ungió con bálsamo y los secó
con sus cabellos. El alma, cuando comienza a ver en sí misma el mal que ha hecho, me prepara
un baño a mis llagas. Viendo el mal siente amargura y prueba dolor, y con esto viene a ungir
mis llagas con un bálsamo exquisito. Por este conocimiento el alma quisiera hacer una
reparación, y viendo la ingratitud pasada, siente nacer en ella el amor hacia un Dios tan bueno
y quisiera dar su vida para testimoniar su amor, y esto son los cabellos, que como tantas cadenas
de oro la unen a mi amor”.
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