nos retiraremos por la tardanza, esperaremos aún, y en cuanto la criatura ponga como escabel
su voluntad a la nuestra para hacerla dominar, Nosotros le abriremos las puertas para hacerla
entrar, porque fue la voluntad humana la que cerró las puertas a la nuestra y abrió las puertas a
las miserias, a las debilidades, a las pasiones; no fue la memoria o la inteligencia las que se
pusieron contra su Creador, si bien concurrieron, sino que fue la voluntad humana la que tuvo
su acto primero y rompió todos los vínculos, todas las relaciones con una Voluntad tan santa,
mucho más, que todo el bien o todo el mal está encerrado en esta voluntad humana, el régimen,
el dominio es suyo, así que habiendo fallado la voluntad en el bien, todo se malogró, perdió el
orden, descendió de su origen, se volvió fea; y como fue la voluntad humana la que se puso
contra la mía, haciendo que se le malograran todos los bienes, por eso quiero su voluntad, y en
correspondencia quiero darle la mía para restituirle todos los bienes perdidos. Por eso hija mía
sé atenta, no des jamás vida a tu voluntad si quieres que la mía reine en ti”.
(3) Después de esto ha hecho silencio, quedando todo afligido por el gran mal que ha
producido la voluntad humana en las criaturas, hasta deformar su bella imagen infundida en
ellas al crearlas, y suspirando ha agregado:
(4) “Hija mía, la voluntad humana paraliza la Vida de la mía en el alma, porque sin mi Voluntad
no circula la Vida Divina en el alma, que más que sangre pura conserva el movimiento, el vigor,
el uso perfecto de todas las facultades mentales, de modo de hacerla crecer sana y santa, de
poder descubrir en ella nuestra semejanza, ¡cuántas almas paralizadas sin mi Voluntad! Qué
espectáculo digno de compasión, ver a las humanas generaciones casi todas paralizadas en el
alma, y por lo tanto irracionales, ciegas para ver el bien, sordas para escuchar la verdad, mudas
para enseñarla, inertes para las obras santas, inmóviles para caminar el camino del Cielo,
porque la voluntad humana impidiendo la circulación de mi Voluntad forma la parálisis general
en el alma de las criaturas, sucede como al cuerpo, que la mayor parte de las enfermedades,
especialmente después de parálisis, son producidas por falta de circulación de sangre, si circula
bien la sangre el hombre es robusto y fuerte, no siente ningún malestar, pero si comienza la
irregularidad de la circulación de la sangre, comienzan las indisposiciones, las debilidades, las
fiebres, y si la circulación se hace más irregular, se queda paralizado, porque la sangre que no
circula y que con rapidez no corre en las venas, forma los graves males a la naturaleza humana.
¿Qué no harían las criaturas si supiesen que hay un remedio para la irregularidad de la
circulación de la sangre? Irían quién sabe hasta dónde para tenerlo, para no padecer ninguna
enfermedad. Sin embargo está el gran remedio de mi Voluntad para evitar cualquier mal del
alma, para no quedar paralizada en el bien, para crecer fuerte y robusta en la santidad, ¿y quién
lo toma? No obstante es un remedio que se da gratis, no se deben hacer viajes para tenerlo, es
más, está siempre pronta a darse y constituirse como Vida regular de la criatura. ¡Qué dolor hija
mía, qué dolor!”.
(5) Dicho esto ha desaparecido.
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19-54
Septiembre 3, 1926
El deseo purga el alma y estimula el apetito para los bienes de
Jesús. Cómo la Voluntad Divina es penetrante y convierte
en naturaleza sus efectos.
(1) Me sentía toda fundida en mi dulce Jesús, y le pedía de corazón que vigilase mi pobre
alma, a fin de que nada entrase en ella que no fuese de su Voluntad. Ahora, mientras esto
hacía, mi amado bien, mi dulce vida se ha movido en mi interior y me ha dicho:
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