interminables de mi Voluntad, mucho más que tus actos hechos en Ella te han cerrado todo
camino de salida. Y si Yo te quisiera dejar no lo podría hacer, porque no sabría a dónde ir para
ponerme fuera de los confines de mi Voluntad, Ella está por todas partes, y a donde quiera que
vaya me encontraría siempre junto contigo. A lo más Yo hago contigo como una persona que
posee una habitación grande, y amando a otra persona inferior a ella, de mutuo acuerdo la toma
y la otra va, pero como la casa es grande, si ésta se aleja y gira en su casa, aquélla la pierde de
vista y se lamenta, pero sin razón, pues si la casa es suya, ¿podrá dejarla? Las cosas propias
no se dejan, por lo tanto, o regresará pronto a su casa, o tal vez está en alguna habitación de
su misma casa. Por eso, si te he dado mi Voluntad por tu habitación, ¿cómo puedo dejarte y
separarme de Ella? Por cuanto soy potente, en esto soy impotente, porque soy inseparable de
mi Querer, por eso a lo más me alejo en mis confines y tú me pierdes de vista, pero no es que
te deje, y si tú giraras en nuestros confines pronto me encontrarías, por eso en lugar de temer,
espérame, y cuando menos lo pienses me encontrarás todo estrechado a ti”.
(3) Después de esto estaba haciendo mis acostumbrados actos en el Supremo Querer, y
delante a mi mente se hacía presente todo el orden que conviene tener en la Divina Voluntad,
qué se debe hacer y hasta dónde se puede llegar, en suma, todo lo que Jesús mismo me ha
enseñado, y pensaba entre mí: “¿Cómo podrán hacer todo esto las criaturas? Si yo que tomo
de la fuente me parece que no hago todo, muchas cosas dejo atrás y no llego a aquella altura
que Jesús dice, ¿qué será de aquellos que tomarán de mi pequeña fuentecita?” Y Jesús
moviéndose en mi interior me ha dicho:
(4) “Hija mía, muchas cosas que creé en la Creación, no todas te sirven a ti, ni las gozas,
muchas otras no las conoces, pero si no te sirven a ti sirven a los demás, si no las gozas y
conoces tú, las gozan y conocen los demás, y si las criaturas no todo toman, todas sirven a mi
gran gloria y para hacer conocer mi potencia, mi majestad, mi gran amor, y la multiplicidad de
tantas cosas creadas hacen conocer la sabiduría, el valor del Artífice Divino, que es tan hábil
que no hay cosa que no sepa hacer. Ahora, si tantas cosas saqué fuera en la creación del
mundo, que debía servir a la naturaleza y que debía ser como espejo en el cual el hombre,
mirándose, debía reconocer a su Creador, y todas las cosas creadas debían ser caminos para
regresar al seno paterno de donde había salido, mucho más es necesario hacer conocer más
cosas del Reino de mi Voluntad, que debe servir como vida del alma y como centro donde Dios
debe tener su trono. Ahora, la multiplicidad de las cosas que te he hecho conocer sirve para
mostrar quién es esta Voluntad Divina, cómo no hay cosa más importante, más santa, más
inmensa, más potente, más benéfica y que tiene virtud de dar vida, que Ella. Todas las otras
cosas, por cuan buenas y santas, son siempre en el orden secundario, sólo Ella tiene siempre
el primer puesto, y donde no está Ella no puede haber vida. Por eso los tantos conocimientos
sobre mi Voluntad servirán a mi misma Voluntad como gloria y triunfo, y servirán a las criaturas
como camino para encontrar la vida y recibirla, y su altura e inmensidad servirán a las criaturas
para hacer que jamás se detengan, sino que siempre caminen para alcanzarla, por cuanto
puedan, y la multiplicidad de los conocimientos servirá a la libertad de cada una para tomar
aquellos que quieran, porque cada conocimiento contiene la Vida, y si se rompe el velo del
conocimiento encontrarán dentro, como reina, la Vida de mi Voluntad; por lo tanto, según tomen
y hagan, tanto más crecerá la Vida de mi Voluntad en ellos. Por eso sé atenta en manifestar los
méritos, las riquezas infinitas que posee, a fin de que el Cielo de mi Querer sea más bello, más
atrayente, más majestuoso, como lo es, que el cielo de la Creación, a fin de que raptados por
su belleza, por los bienes que contiene, puedan todos suspirar el venir a vivir en el Reino de mi
Voluntad”.
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