Divinas Personas, encontramos nuestros actos en el acto de la criatura. ¿Cómo no apreciarlos
y no darles la supremacía sobre todos los demás actos?”
(3) Entonces yo me he postrado ante la Majestad Suprema, adorándola, alabándola y
amándola a nombre de todos con la potencia, sabiduría y amor de su Voluntad que sentía en
mí. ¿Pero quién puede decir los efectos? No tengo palabras para expresarlos, por eso paso
adelante. Después he recibido la comunión y estaba fundiéndome en el Querer de mi sumo
Bien Jesús para encontrar en Él toda la Creación, a fin de que ninguno pudiera faltar a la llamada,
y todos juntos conmigo pudieran postrarse a los pies de mi Sacramentado Jesús, adorarlo,
amarlo, bendecirlo, etc., etc. Pero mientras esto hacía, me sentía como distraída buscando
todas las cosas creadas en su Divina Voluntad, a fin de que uno fuese el amor, la alabanza, las
adoraciones para mi Jesús. Y Jesús, viéndome como apurada, ha tomado toda la Creación en
su regazo y me ha dicho:
(4) “Hija mía, he tomado toda la Creación en mi regazo para que te sea más fácil encontrar y
llamar a todos junto contigo, a fin de que ninguna cosa salida de Mí, no me dé, por medio tuyo,
la correspondencia del amor y de la adoración que se me debe como cosas que me pertenecen;
Yo no estaría plenamente contento en ti si alguna faltara. En mi Querer todo quiero encontrar
en ti”.
(5) Entonces me ha sido fácil encontrar y llamar a toda la Creación junto conmigo para hacer
que todos alabáramos, amáramos a mi sumo Bien Jesús; pero, ¡oh sorpresa! Cada cosa creada
contenía un reflejo distinto y un amor especial de Jesús, y Jesús recibía la correspondencia de
sus reflejos y de su amor. ¡Oh, cómo Jesús estaba contento! Pero mientras esto hacía me he
encontrado en mí misma.
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17-17
Octubre 6, 1924
La Divina Voluntad es latido primario
del alma y de todas las cosas creadas.
(1) Me estaba fundiendo toda en el Santo Querer Divino, y mi dulce Jesús moviéndose en mi
interior me ha dicho:
(2) “Hija mía, cómo es bello ver a un alma fundirse en mi Voluntad, en cuanto el alma se funde
en Ella, el latido creado toma lugar y vida en el latido increado y forman uno solo, y corre y late
junto con el latido eterno. Esta es la más grande felicidad del corazón humano, latir en el latido
eterno de su Creador. Mi Querer lo pone en vuelo y el latido humano se arroja en el centro de
su Creador”.
(3) Entonces yo le he dicho: “Dime amor mío, ¿cuántas veces gira tu Querer en todas las
criaturas?”
(4) Y Jesús: “Hija mía, mi Querer, en cada latido de criatura forma su giro completo en toda
la Creación, y así como el latido en la criatura es continuo, y si cesa el latido cesa la vida, así mi
Voluntad, más que latido, para dar Vida Divina a las criaturas gira y forma el latido de mi Voluntad
en cada corazón. Mira entonces cómo está mi Voluntad en cada criatura, como latido primario,
porque el suyo es secundario. Es más, si latido de criatura hay, es en virtud del latido de mi
Voluntad, más bien, esta mi Voluntad forma dos latidos, uno para el corazón humano como vida
del cuerpo; y otro para el alma, como latido y vida del alma. ¿Pero quieres saber tú qué hace
este latido de mi Voluntad en la criatura? Si piensa, mi Voluntad corre y circula como sangre en
las venas del alma y le da el pensamiento divino, a fin de que haga a un lado el pensamiento
humano y dé el lugar primario al pensamiento de mi Voluntad; si habla, quiere el lugar la palabra
de mi Voluntad; si obra, si camina, si ama, mi Voluntad quiere el lugar de la obra, del paso, del